
Algo más de un millón de euros se ha pagado por el primer ejemplo de McLaren de carreras: un chasis oxidado, un motor V8 y algunas piezas.
La mayoría de los aficionados datan el comienzo de la historia deportiva de McLaren en 1966, con la llegada del M2B, el primer coche de carreras de Fórmula 1 del equipo, que hizo su debut en el Gran Premio de Mónaco de ese mismo año.
No obstante, McLaren ya se había establecido como equipo de carreras tres años antes, compitiendo con coches de otros constructores y uno de ellos acaba de ser subastado por un precio de 1,03 millones de euros en una subasta de Bonhams celebrada con motivo de la edición 2022 del Goodwood Revival en el Reino Unido.
Chasis oxidado, algunas piezas y un motor de V8 Oldsmobile

Se trata de un Cooper Climax T35P F1, que fue fabricado en 1961, y sufrió una serie de modificaciones antes de ser vendido a McLaren en 1964, que entonces era conocido como Bruce McLaren Motor Racing Team. Bruce McLaren, fundador de la empresa, ganó carreras en los circuitos de Aintree y Silverstone, mientras McLaren presentaba el vehículo en varias competiciones ese año.
La herencia deportiva del coche es excepcional, incluso antes de vinculación con McLaren. El coche participó en el Gran Premio de Estados Unidos de 1961; al año siguiente, se vendió a Roger Penske, que lo reconstruyó con un motor más potente, dando al vehículo el nombre de Zerex Special. Penske lo utilizó para ganar en Brands Hatch (Reino Unido) y en Riverside, Laguna Seca y Caguas (Estados Unidos).
El único McLaren F1 con faros especiales, a subasta
A principios de 1964, fue vendido a McLaren, que realizó ciertas modificaciones y cosechó diversas victorias con él. En 1965 se cedió al piloto amateur tejano Dave Morgan, que en 1967 lo vendió a un piloto aficionado de Venezuela. A partir de ahí, se le pierde la pista y vuelve a aparecer recientemente en un almacén de Sudamérica casi desguazado: apenas quedaban un chasis oxidado, algunas piezas de la carrocería y su motor Oldsmobile V8 de 3,9 litros.
Y así lo ha adquirido el misterioso comprador que ha desembolsado 1,03 millones de euros por él. De seguro que gastará miles de euros más en una restauración total para que vuelva a parecerse al que volaba por los circuitos en la década de los 60.




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