
Conducir con el abrigo puesto en invierno, además de ser peligroso, puede acarrear una multa económica, según explica la DGT.
El invierno y las bajas temperaturas ya están aquí y, ante eso, lo mejor para evitar pasar frío y ponerse enfermo es abrigarse. Hasta aquí todo lógico, pero, ¿qué pasa dentro de nuestro vehículo? Es común que muchos conductores opten por mantener sus abrigos puestos al volante cuando entran desde el exterior. Sin embargo, esta práctica puede tener implicaciones tanto en la seguridad vial como en el ámbito legal.
La Dirección General de Tráfico (DGT) desaconseja conducir con prendas voluminosas, como abrigos gruesos o anoraks, ya que pueden interferir en el correcto ajuste del cinturón de seguridad, reduciendo su eficacia en caso de accidente. Además, estas prendas pueden limitar la libertad de movimientos necesaria para una conducción segura.
El uso de abrigo limita los movimientos del conductor

Aunque no existe una prohibición explícita en el Reglamento General de Circulación sobre conducir con abrigo, el artículo 18.1 del Real Decreto 1428/2003 establece que el conductor debe mantener su propia libertad de movimientos, una posición adecuada y asegurarse de que los demás pasajeros también lo hagan. Esto implica que cualquier prenda que limite estos aspectos podría hacer que el conductor reciba una infracción.
Si un agente de tráfico considera que el abrigo del conductor limita su libertad de movimientos o interfiere en el control del vehículo, podría imponer una sanción. Estas infracciones suelen considerarse leves y conllevan multas de hasta 80 euros, aunque no implican la pérdida de puntos del carnet de conducir.
Además de las posibles sanciones, conducir con un abrigo voluminoso puede comprometer la seguridad. Prendas gruesas pueden impedir que el cinturón de seguridad se ajuste correctamente al cuerpo, disminuyendo su efectividad en caso de colisión. Asimismo, pueden restringir movimientos esenciales para la conducción, como girar el volante o acceder a los controles del vehículo.
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De esta manera, lo recomendable es quitarse el abrigo antes de conducir y colocarlo en el asiento trasero o en el maletero para evitar restricciones de movimiento. Mejor optar por prendas que abriguen pero que no sean excesivamente gruesas, permitiendo libertad de movimientos y un correcto ajuste del cinturón de seguridad. Para entrar en calor, se debe ajustar la temperatura interior del coche para mantener un ambiente confortable.
En resumen, aunque la normativa de la DGT no prohíbe de manera explícita conducir con abrigo, es recomendable priorizar la seguridad y la libertad de movimientos al volante para evitar posibles sanciones y garantizar una conducción segura durante los meses más fríos del año.



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