
Según un reciente estudio, las diferencias entre las emisiones declaradas por los fabricantes y las reales son más que notables, especialmente en el caso de las berlinas de lujo alemanas, con divergencias que pueden llegar a ser de un 30%.
Un estudio elaborado por ICCT pone de manifiesto que las cifras de emisiones que muestran las marcas difieren hasta en un 30% de las reales. Es el caso de algunos fabricantes como BMW. El resultado global es que las emisiones de CO2 reales son un 25% superiores a lo que deberían ser.
BMW atribuye esta diferencia a un fallo en el método del estudio, alegando que las pruebas se han realizado con pocos modelos. Pero el fabricante bávaro no es el único que aparece en este informe: Volkswagen y Mercedes también llegan a unas emisiones un 28% y un 26% mayores de lo declarado.
Otros fabricantes como Toyota, Citroën o Peugeot muestran diferencias menos abultadas, que rondan el 15-16%.
Estas divergencias entre los consumos reales y los declarados por los fabricantes suponen un aumento en el gasto real de los conductores que puede llegar a los 300 euros anuales.
Este estudio pone de manifiesto que es necesario un cambio en la forma y el método que se emplea para homologar los consumos y las emisiones y que las condiciones de los ensayos sean más fieles a las de un uso cotidiano del vehículo, especialmente en el caso de los híbridos.


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