
A la hora de acudir a un profesional de la reparación, tanto el cliente como el mecánico deben conocer los elementos que conforman una factura para evitar fraudes o errores tributarios futuros.
Todos los españoles acudimos, en algún momento de nuestra vida, a un taller mecánico. A la hora de pagar, son muchas las dudas que nos asaltan: observamos la factura y no sabemos si todo está como debería. Por eso, Ganvam ha tratado de esclarecer estas cuestiones, para que en la próxima visita todo el mundo sepa lo que debe figurar en el documento.
El documento se puede elaborar a mano o de manera electrónica, pero jamás puede faltar el sello de la empresa y la firma de la persona que nos ha atendido. En este caso, nada cambia respecto a cualquier otro tipo de factura comercial.
Específicamente hablando de los talleres de reparación, hay ciertos conceptos que deben aparecer y no siempre sucede así. Las operaciones que se han realizado, las piezas empleadas y las horas de trabajo deben figurar en el informe, así como los impuestos correspondientes.
La elaboración de las facturas está fijada por el Real Decreto 1457/1986 que regula la actividad de los talleres de reparación de vehículos, pero después, en cada comunidad autónoma hay decretos propios. Por ejemplo, en Madrid, se exige una leyenda que indique la garantía de la reparación. En Asturias, deben figurar varios contenidos relacionados con garantías, manipulación de terceros y reparaciones en otro taller.
Por eso, el presidente de Ganvam, Juan Antonio Sánchez Torres, pide atención a los ciudadanos y mecánicos para evitar que “pequeños detalles” hagan que una u otra parte salgan perjudicados “a la hora de declarar impuestos o cerrar la contabilidad”.



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