
Audi denomina "hibridación ligera" a su nueva plataforma que permite el uso de una tensión de 48 voltios en el automóvil en lugar de los 12 V actuales. Esto permitirá un mejor rendimiento de sistemas como la suspensión o la transmisión de control eléctrico. Sus primeros pasos llegarán en 2016.
El primer paso para elevar la tensión de funcionamiento de los sistemas eléctricos en el automóvil llegó en los años 30 y 40 del siglo pasado, aunque el paso de los vetustos sistemas de 6 voltios a los de 12 voltios no fue universal hasta mediados de los años sesenta. Desde entonces, el número de consumidores eléctricos en el automóvil ha pasado de apenas el alumbrado, el arranque y los limpiaparabrisas a hacer funcionar absolutamente todo. Los complicados sistemas multimedia, los elevalunas, el control de estabilidad… incluso elementos como la dirección asistida funcionan con motores eléctricos. El consumo de energía eléctrica en los coches ha crecido muchísimo en los últimos 10 años, sin embargo seguimos con 12 V desde hace más de medio siglo.
El motivo hay que buscarlo en las limitaciones de las baterías y en la seguridad. La piel de las manos es lo bastante gruesa como para mantenernos aislados de posibles descargas eléctricas cuando la diferencia de potencial es de sólo 12 V. Es lo que se conoce como “tensión de seguridad” y se estima que está en el umbral por debajo de los 24 V.
Gracias a los avances en los materiales y en las baterías, Audi pretende integrar en sus coches tensiones de 48 voltios a partir de 2016 en un plan para lograr la total implantación de dicha tensión en un plazo de 10 años.
Este mayor voltaje permite un mejor rendimiento en sistemas como el reparto de tracción, las suspensiones adaptativas con estabilizadoras activas, las direcciones activas… pero también abre el camino a nuevos sistemas como la apertura de puertas automática, turbos accionados con un motor eléctrico de alta potencia, etc.
El corazón de este sistema está, además de en su batería de ión de litio, en el nuevo alternador. Gracias a su mayor tensión de funcionamiento puede recuperar más energía en las fases en las que el coche ruede por inercia, retenciones etc, lo que supone un ahorro en el consumo de combustible. Otra ventaja es que al aumentar la tensión nominal en un circuito eléctrico, se puede reducir la sección del cable conductor (al contrario que el aislamiento), lo que reduce la masa del vehículo y el coste de un metal pesado- y cada vez más caro- como es el cobre.
La primera fase de implantación de la tensión de 48 V es ya inminente. En 2016 llegarán los primeros Audi al mercado con este voltaje, que sólo se empleará para determinados elementos como el compresor del aire acondicionado o los motores eléctricos que accionarán las barras estabilizadoras activas. Estos sistemas podrán ser mucho más eficaces al poder incrementar la potencia de los motores que los accionan. En el caso de las suspensiones activas, se reducen los tiempos de respuesta a la vez que se aumenta la rigidez que son capaces de proporcionar las estabilizadoras activas. Esto se traduce en una respuesta mucho más inmediata y una mejora en el comportamiento dinámico del coche espectacular.
Más adelante se irán incorporando cada vez más sistemas que trabajen a 48 V, aunque la hibridación ligera llegará ya en 2017. Audi pretenque que la nueva tensión esté plenamente implantada en un plazo de 10 años.


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