
Sería la primera vez en 40 años que el Grupo Volkswagen pudiera cerrar una de sus fábricas debido a la baja demanda de vehículos eléctricos. Es la ubicada en Bruselas.
La desaceleración del coche eléctrico en Europa es una realidad que poco a poco empieza a afectar a los planes de producción de baterías de los grandes fabricantes, lo que les está llevando a posponer o cancelar proyectos sin rentabilidad. De hecho, el Grupo Volkswagen podría cerrar la fábrica de Audi situada en Bruselas ante la drástica caída en la demanda de coches eléctricos en el mercado europeo.
Además, algunas marcas de alta gama como Audi, Porsche o Mercedes-Benz, ya están reconduciendo sus estrategias de electrificación para hacer frente a los desafíos que están impidiendo el despegue de los vehículos eléctricos en nuestro mercado.
Y es que los fabricantes de automóviles se han visto duramente afectados debido a una demanda de vehículos eléctricos mucho menor a la prevista tras haber realizado importantes inversiones en capacidad y desarrollo tecnológico. Afectando hasta tal punto que, en el caso del grupo VW, se podría producir un acontecimiento insólito que no sucede desde hace casi 40 años: el cierre de una de sus fábricas.
Volkwagen no cierra una planta desde 1988

La última vez que Volkswagen cerró una fábrica fue en el año 1988, cuando se produjo la clausura de la fábrica de Westmoreland en Pensilvania, Estados Unidos. Posteriormente, no se ha llevado a cabo ningún cierre, y el último jefe de la marca VW que amenazó con cierres en Europa renunció meses después de hacerlo.
Pero el pasado 9 de julio, el grupo alemán anunció en un comunicado el posible cierre de una de sus plantas de ensamblaje de Audi situada en Bruselas, Bélgica. Esta fábrica actualmente emplea a 3.000 personas y produce alrededor de 50.000 vehículos al año. Volkswagen informó que el coste de encontrar un uso alternativo para la planta de Bruselas o cerrarla, así como otros gastos no planificados, tendrían un impacto total de hasta 2.600 millones de euros.
La decisión de este cierre está principalmente motivada por la caída de demanda de coches eléctricos en el mercado, lo que ha obligado al grupo a reconsiderar sus objetivos y a ajustar su pronóstico operativo para este año. Otro de los factores es el descenso de beneficios del Grupo Volkswagen, que solo en el primer trimestre, disminuyeron un 20%, en parte por los retrasos en las entregas de Audi, condicionadas por el cierre durante dos semanas de su fábrica.
El Audi Q8 e-tron no triunfa como se esperaba

El modelo Q8, el buque insignia de Audi, introdujo su versión eléctrica, el Q8 e-tron, en 2018 como pionero en movilidad eléctrica. Aunque sigue siendo un ejemplo destacado de ingeniería, en algunos aspectos ha sido superado por modelos más modernos de Mercedes-Benz o BMW, reflejando la rápida evolución en el campo de la movilidad eléctrica. Incluso el Audi SQ6, que compite en precio con el Q8, incorpora avances que no están presentes en este último.
Hasta ahora, las ventas del modelo Q8 e-tron han sido sólidas, pero en los últimos meses han experimentado una notable disminución, lo que podría llevar a la marca alemana a interrumpir su producción en 2025 (al igual que su modelo Q8 sportback e-tron). Originalmente, se planeaba lanzar una nueva versión del Q8, incluyendo una variante eléctrica para 2027, junto con un modelo asociado de Porsche, pero, con la situación de este modelo eléctrico de Audi, estos planes podrían no llevarse a cabo.



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