Investigadores creen que las baterías a partir de desechos de crustáceos pueden ser el futuroInvestigadores creen que las baterías a partir de desechos de crustáceos pueden ser el futuro

Las baterías a partir de desechos de crustáceos pueden ser un paso muy importante en la evolución de los coches eléctricos.

Uno de los grandes problemas de los coches eléctricos en este momento es su alto precio, provocado en parte por el elevado precio del litio, que, como bien sabes, es un componente vital para las baterías de almacenamiento de energía de este tipo de vehículos.

Sin embargo, en el futuro este problema podría ser solventado gracias al descubrimiento de  un nuevo material que podría servir de base a la próxima generación de coches eléctricos: hablamos de una batería sostenible fabricada a partir de desechos de crustáceos.

Al ser biodegradable, menos problemas ambientales

El Santa Fe tiene un cargador integrado de 3,7 kW de potencia para cargar las baterías de 13,8 kWh de capacidad.

Según un estudio de la revista científica Matter, llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Maryland (Estados Unidos), los científicos han sido capaces de crear una batería para coches eléctricos a partir de quitina, el principal componente estructural de los crustáceos. Esta sustancia se encuentra en las cubiertas exteriores de cangrejos, langostas y camarones y en los exoesqueletos de la mayoría de los insectos.

Según sostiene el estudio, este descubrimiento, tomando como base una batería de zinc,  podría ser clave para satisfacer la creciente demanda de energía renovable de la industria del motor. “El zinc es más abundante en la corteza terrestre que el litio. En general, las baterías de zinc bien desarrolladas son más baratas y seguras”, explican desde la investigación.

Cuando una pila proporciona energía, o se descarga, se produce una reacción de oxidación: se liberan iones cargados del terminal negativo de la pila (el ánodo). Estos iones fluyen a través del electrolito hasta el cátodo (terminal positivo). Por desgracia, este electrolito no suele ser biodegradable, al contrario: tardan cientos o miles de años en degradarse.

“Se están produciendo y consumiendo cantidades ingentes de pilas, lo que plantea la posibilidad de que surjan problemas medioambientales”, apuntan los investigadores. En el caso de esta “batería a base de crustáceos”, la pila de zinc tiene un electrolito biodegradable que contiene quitina extraída de las conchas de los cangrejos.

 La autonomía del coche eléctrico y el problema de la batería que no se tiene en cuenta

Las baterías utilizan un electrolito para transportar iones entre los terminales con carga positiva y negativa y en el caso de este nuevo desarrollo, este nuevo electrolito es un gel compuesto por quitosano, un derivado de la quitina.

La batería probada tiene una eficiencia energética del 99,7 por ciento tras 1.000 ciclos. Podría incluso almacenar la energía generada por fuentes eólicas y solares a gran escala para transferirla a las redes eléctricas. Los investigadores tienen previsto trabajar para que las baterías sean aún más respetuosas con el medio ambiente desde el proceso de fabricación.

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