
El Bloodhound SSC calienta motores. En concreto un propulsor de 135.000 CV con el que busca impulsarse hasta los 1.287 km/h y establecer el nuevo récord de velocidad sobre la tierra.
Hacía varios meses que no teníamos noticias del Proyecto Bloodhound, un programa británico que buscaba batir el récord de velocidad sobre la tierra, establecido en 1.128 km/h. Pero este ambicioso propósito sigue adelante y cada vez cuenta con un mayor apoyo de patrocinadores que ven posible la hazaña. El más importante hasta ahora en anunciar su colaboración es Castrol, que suministrará lubricantes, líquido de frenos y fluidos hidráulicos al Bloodhound Supersonic Car, automóvil encargado de intentar entrar en la historia.
El objetivo del Bloodhound SSC es superar la velocidad máxima alcanzada por el Thrust SSC, que superó la barrera de los 1.000 km/h nada menos que en 1997. Diez años después de este logro, en 2007, comenzó a gestarse el Proyecto Bloodhound; era hora de establecer un nuevo récord mundial de velocidad.

El grupo del Proyecto Bloodhound ha escogido la superficie totalmente plana de Hakskeen Pan, en Sudáfrica, para intentar alcanzar los 1.287 km/h el próximo año. Aunque la cosa no quedará ahí, ya que durante los siguientes meses se trabajará para perfeccionar el automóvil con vistas a volver a tierras africanas en 2016 y lograr una auténtica locura: ¡llegar a los 1.609 km/h!
Pero, ¿cuál es el secreto del Bloodhound SSC? Pues nada menos que un motor Rolls-Royce EJ200 sacado del avión de combate Eurofighter Typhoon, junto con otro propulsor de 650 CV que en total rinden la impresionante cifra de 135.000 CV. Para hacernos una idea de lo que supone esta potencia, hablamos de una fuerza de impulso equivalente a 180 coches de la NASCAR, que deberá mover un vehículo de seis toneladas de peso. ¿Se conseguirá el nuevo récord de velocidad? Se admiten apuestas.
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