
El RS Q e-tron E2 añade una serie de mejoras enfocadas en lograr el próximo mes de enero el primer Touareg de la historia para la marca de Ingolstadt. Las duplas Sainz-Cruz, Peterhansel-Boulanger y Ekstrom-Bergkvist buscarán el éxito a toda costa sobre las dunas de Arabia Saudí...
Queda poco más de una semana para que dé comienzo uno de los espectáculos anuales más esperados por los amantes del motorsport: el rally más duro del mundo, el Dakar 2023. Con permiso de Mini, que cuenta con un coche prácticamente nuevo al que apenas han podido testar en carrera, tres son las escuderías favoritas a la victoria: Toyota, BRX y, por supuesto, Audi. La marca de los cuatro aros, la única de las grandes en apostar por la tecnología eléctrica, ha evolucionado su buggy con mejoras que recaen sobre todo en aspectos aerodinámicos y de peso. Por ejemplo, el Audi RS Q e-tron E2 declara 90 kg menos que su antecesor, aunque el reglamento se empeña en penalizar las tecnologías más eficientes y sostenibles endosándolas 100 kg adicionales con respecto a sus rivales.
Audi RS Q e-tron E2: versión mejorada para ganar el Dakar
En cualquier caso, ya el año pasado durante su estreno la máquina alemana demostró ser más que competitiva aun con los típicos fallos de novel. Por eso, con más experiencia y con los deberes bien hechos, esta segunda edición pinta francamente bien para las tres unidades que conforman la flota de Audi Sport. Y como no podía ser de otra manera, junto a Monsieur Dakar, será Carlos Sainz y Lucas Cruz quienes comanden la armada.
¿Llegará el cuarto Dakar en 2023?
Los españoles coleccionan la friolera de tres Touaregs y quieren el cuarto, el que sería el primero para Audi. Antes de iniciar su viaje hacia Arabia Saudí, hemos compartido un rato de charla con ellos y nos han hablado de las dificultades que encontrarán mientras recorren los más de 8.500 km que les esperan a los corredores una vez que se embarquen el próximo 31 de diciembre en la 45 edición del Dakar, así como de las fortalezas con las que cuentan para precisamente optar a ese cuarto y tan ansiado trofeo.

“Salimos con más experiencia y, por lo tanto, con más optimismo y tranquilidad que el año pasado, cuando llegamos sin ninguna carrera previa, con muchas dudas; aunque al final, todo salió mejor de lo que pensábamos, porque conseguimos victorias de etapa y los problemas que surgieron no estaban relacionados con el tren motriz. Estamos mucho más animados, más contentos, más confiados, con mucha ilusión y ganas de que empiece la carrera”, comenta el bicampeón mundial.
A pesar de los apuros que muchos pilotos y navegantes pasaron hace un año con los dichosos waypoints ocultos, la dupla española confía en que la organización haya aprendido de sus errores. En este sentido, Lucas Cruz destaca que el ADN del Dakar sigue intacto. “Este año, por lo que he visto, va a ser muy duro. La navegación se ha complicado, pero tengo esperanzas en que sea una navegación lógica”, asegura.
De lo que nadie duda es de la sofisticación del nuevo RS Q e-tron E2. Es fruto, tal y como dice Sainz, de una valentía inconmensurable por parte de Audi (máxime cuando tu principal rival sigue fiel a un V6 de 3,4 litros y cuando desde arriba te imponen alguna que otra desventaja en comparación con quien te juegas la gloria.) De todos modos, también estiman sus bazas: “reparto eléctrico de la tracción en ambos ejes, recuperación de energía que nos hace no tener que usar apenas los frenos, tres motores eléctricos y un motor de combustión… es un reto tecnológico descomunal. Pilotar un coche tan avanzado, y participar de esta evolución tecnológica me hace mucha ilusión, sobre todo desde el punto de vista de un piloto veterano como yo”, subraya el madrileño. Ojalá les podamos recibir a mediados de enero con la satisfacción de haber superado otro reto…



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