Hoy en día el juego está prohibido durante la conducción por razones obvias, ya que el conductor debe concentrarse en la conducción sin distracciones. Sin embargo, tan pronto como los coches automáticos puedan cubrir distancias más largas, el juego en el vehículo puede ganar relevancia.

Desde la perspectiva de Continental hay dos factores que influyen principalmente en el éxito de la conducción automática. Por una parte los vehículos automatizados deben desarrollarse de forma transparente para que los conductores sean capaces de confiar en la tecnología y tener el conocimiento de las diferentes situaciones. Además, los vehículos equipados con conducción automatizada tienen que aportar un valor añadido para mejorar la experiencia del usuario y conseguir una amplia aceptación. El diseño de tareas secundarias es de gran importancia en este contexto.

¿Cuándo llegaremos a la conducción automatizada?

Según Alexander Klotz, Jefe de Investigación y Desarrollo de la División Interior de la compañía internacional de tecnología Continental,: “La conducción totalmente automatizada no será una realidad de la noche a la mañana, sino que se introducirá gradualmente. En las etapas intermedias de conducción condicional y altamente automatizada, los videojuegos tendrán un papel clave en la “interfaz hombre máquina”. Los juegos deben ser divertidos pero, no sólo eso, también vemos los videojuegos como un elemento activo en el puesto de conducción, lo que podría evitar que el conductor haga uso de dispositivos móviles.

Los videojuegos atraen la atención de los conductores durante la conducción automática y los ayudan en el retorno a la conducción activa. La clave es que podamos mantener la atención del conductor por un período de tiempo más largo, lo cual es muy importante para la industria del automóvil. Incluso si el número de tareas de conducción disminuye, el foco en el desarrollo de coches autónomos será siempre el conductor”.

Concentración en la conducción automatizada

Por razones de seguridad, el regreso a la concentración y la conciencia de situación tienen una importancia crucial para la conducción automatizada. Por eso los escenarios de juego en el coche no son concebibles antes de que se alcance el nivel de automatización condicional y necesitan ser controlados. En el tercero de los cinco niveles de automatización el conductor ya no controla el sistema de forma permanente, pero aún debe estar en condiciones de asumir el control del volante dentro de un plazo de tiempo razonable. En este nivel, el juego en el vehículo puede aumentar el nivel de activación del conductor y la atención con respecto a la simple monitorización del sistema de conducción automática. El resultado es una probabilidad de éxito mayor y también un aumento de la seguridad. Además existe un efecto positivo en la experiencia del usuario, ya que el juego entretiene al conductor durante el seguimiento.

Para integrar activamente el conductor en el flujo de trabajo y mantenerlo en un nivel cognitivo, la industria del automóvil necesita desarrollar nuevos enfoques para diseñar el proceso de hacerse cargo de la tarea de conducir.

El juego como parte de la interfaz hombre-máquina

Hay varias posibilidades para la integración del juego en el vehículo, por ejemplo, podría ser utilizado como una parte integral de la interfaz hombre-máquina y hacer las funciones de un “tutor” que acompaña a los conductores y les informa del estado del sistema. En este caso se controla activamente al conductor y se puede utilizar como un sensor adicional para recopilar datos sobre el estado del conductor. O bien, podría estar conectado con la cámara interior que detecta la distracción del conductor en cualquier momento y activa el controlador con notificaciones en el juego. Por otro lado, el juego podría integrarse en el vehículo como una unidad encapsulada, por ejemplo, mediante la duplicación desde dispositivos móviles en las pantallas de los vehículos a través de la función “mirroring”.

Alexander Klotz: “El trabajo de nuestros expertos para la interfaz hombre-máquina cambiará drásticamente con la conducción automatizada. Una de sus funciones futuras será diseñar el interior del vehículo para que sea más atractivo que los smatphones o tablets. Sólo cuando los conductores presten especial atención a su vehículo y no a su dispositivo móvil podrá tener lugar el verdadero diálogo hombre-máquina y se logrará una mayor seguridad”.

¿Dónde nos lleva el futuro?

Las posibilidades son múltiples; realidad aumentada, hologramas, head-up displays, mejores sistemas de sonido y mayor rendimiento de los gráficos o la integración de equipos independientes respecto a la electrónica del vehículo son sólo algunos ejemplos de tecnologías que se pueden utilizar en el vehículo del futuro. El foco del desarrollo está en la seguridad activa y pasiva, así como en cuestiones como en la información y el entretenimiento, la identificación del conductor o la experiencia de usuario.

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