
La Anfac europea revela los impuestos que mueven los coches en nuestro continente y pide adaptar la fiscalidad basada en el ciclo de homologación NEDC al WLTP para evitar incrementos impositivos.
Según la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA), los automóviles generan en la Unión Europea unos impuestos cercanos a los 413.000 millones de euros anuales. Esta corporación apunta además que la cifra ha crecido un 4% con respecto a la registrada un año antes y explica que estos datos, recogidos en su Guía de Impuestos, contemplan la recaudación por IVA, por tasas de venta y por impuestos de matriculación. Igualmente, también recoge las tasas de circulación, los peajes y los impuestos a los carburantes.
¿En qué ciudades se paga menos por el impuesto de circulación?
Ante estas cifras, el secretario general de la asociación, Erik Jonnaert, afirmó que la fiscalidad de los vehículos a motor genera “cientos de miles de millones” al año para los gobiernos europeos, “contribuyendo significativamente a los proyectos públicos y a la salud de la economía”.
El informe elaborado por ACEA destaca que existen diferencias en la fiscalidad al automóvil en los diferentes países de la Unión Europea. Así, apunta que varios Estados miembros basan sus impuestos a los automóviles en la potencia, peso, potencia, cilindrada, capacidad de los cilindros o con una combinación de dichos aspectos. Además, otros países están incorporando una fiscalidad vinculada a las emisiones de dióxido de carbono (CO2).
Homologar los coches con un ciclo de emisiones más realista
Trump elimina las restricciones de emisiones a los fabricantes de coches
Según la Guía de Impuestos de ACEA, en la actualidad hay 20 Estados miembros que vinculan los impuestos al CO2 y apunta que, desde septiembre de 2017, dichas emisiones se miden con el protocolo de homologación WLTP (Worldwide harmonized Light vehicles Test Procedures), más riguroso que el anterior NEDC (New European Driving Cycle), por lo que los resultados arrojan mayores emisiones para el mismo vehículo.
“El rendimiento del vehículo no está afectado, el incremento del CO2 es consecuencia, únicamente, de las diferencias técnicas entre el WLTP y el NEDC, y es un reflejo de que el WLTP representa mejor la realidad de la conducción“, explica la organización.
No obstante, subraya que si los gobiernos de los diferentes países aplican el actual esquema fiscal vinculado al CO2 con el nuevo protocolo WLTP, esto se traducirá en un incremento de los impuestos. Además, recuerda que muchos países europeos aplican en la actualidad los valores NEDC y que ellos pueden decidir si adaptan los valores a la WLTP.
“Los gobiernos deben asegurar que la transición al WLTP no tendrá un impacto negativo sobre la fiscalidad. Un fallo en esto podría incrementar las barreras financieras sobre los consumidores y motivar una confusión general”, añadió Jonnaert.
Fuente: Europa Press



Comentarios
Escribir comentario