Los coches eléctricos se deprecian más que los de combustión y estos son los que más pierden valor tras los primeros cinco años de uso.
Los coches eléctricos no están teniendo el éxito esperado y las ventas no están alcanzando las cifras previstas. En esto, influyen diversos problemas como la autonomía, la falta de una infraestructura de recarga adecuada y el precio, que sigue siendo más elevado que sus equivalentes de combustión.
Sin embargo, hay un factor que quizás no se está teniendo en cuenta lo suficiente y que puede hacer que este tipo de automóviles sean menos deseables para su potencial comprador: la depreciación de su valor con el paso de los años.

Un estudio reciente realizado por iSeeCars ha revelado que los coches eléctricos se deprecian a un ritmo mucho mayor que sus homólogos de gasolina. La depreciación media de un coche eléctrico en un período de cinco años es de aproximadamente el 52 por ciento, mientras que la de un vehículo de combustión interna ronda el 39 por ciento.
Esta diferencia significativa puede atribuirse a varios factores, como la rápida evolución de la tecnología de las baterías, la percepción de vida útil de las mismas y la limitada infraestructura de carga en comparación con las estaciones de servicio tradicionales.
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Así, según iSeeCars, la constante mejora en la tecnología de baterías y la aparición de nuevos modelos con mejores prestaciones y mayor autonomía hacen que los modelos más antiguos se devalúen rápidamente. Al mismo tiempo, muchos consumidores todavía desconfían de la durabilidad a largo plazo de las baterías de los vehículos eléctricos, lo que afecta su valor de reventa.
Los 5 coches eléctricos que más se deprecian
Según la investigación de iSeeCars, estos son los coches eléctricos que más se deprecian en el mercado:
Nissan Leaf: Pierde valor rápidamente a causa de su autonomía relativamente baja y a la rápida obsolescencia de sus primeras generaciones.
BMW i3: El i3 sufre una fuerte depreciación debido a su menor autonomía en comparación con otros modelos más recientes.
Chevrolet Bolt EV: Aunque ofrece una buena autonomía, la competencia y la percepción de problemas con su batería han afectado su valor de reventa.
Tesla Model S: Su pérdida de valor se debe en parte a la introducción constante de nuevas versiones y mejoras.
Audi e-tron: Este SUV eléctrico pierde valor debido a la fuerte competencia y a su alto precio de adquisición.
Jaguar I-PACE: La percepción de alto coste de mantenimiento y la competencia de otros SUV eléctricos contribuyen a su rápida depreciación.
Tesla Model X: Similar al Model S, su rápida depreciación se justifica con las actualizaciones frecuentes y a la competencia en el segmento de los SUV eléctricos.




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