Al igual que Ferrari, Porsche o Aston Martin, Mc Laren tiene un lugar donde hace realidad sus sueños –y los de algunos otros-; ese lugar es el “MTC”, siglas del Centro de Tecnología Mc Laren.
Donde se fabrican los Mc Laren es un moderno edificio enclavado entre pastos verdes, lejos de casi todo y, sobre todo, de casi todos. Por suerte, nuestros compañeros inglese de New Atlas, han tenido oportunidad de entrar y nos lo han contado.
Con forma de riñón, sirve como cuartel general para la división de coches de calle, la Fórmula 1 y para los “cerebritos” del área de las tecnologías aplicadas. Fue inaugurado por la Reina Isabel II en 2004 y diseñado por Norman Foster quien, por ejemplo, eligió la creación de un lago artificial para ayudar a mantener la temperatura del edificio. Por una parte, lo mantiene cálido en invierno y, por otra, lo refresca en verano.
Amanda Mc Laren, maestra de ceremonias
Aunque parezca un edificio más propio del villano de una película de James Bond, a nuestros colegas les recibió, y atendió, nada menos que Amanda Mc Laren, hija del genial fundador de la empresa que lleva su apellido. Además, es una fiel conocedora de los entresijos de los coches y, además, de la historia que hay detrás de ellos. Eso es algo que también podría decir Ferrari y sus carísimos coches.
Allí están expuestos grandes modelos de la marca inglesa. Por ejemplo, el Bruce Mc Laren Austin 7, el primer coche que ganó una carrera con esta marca impresa en su capó. También una joya de 1970 de la Cam-Am, resplandeciente en color naranja y que, según cuentan, rompió las luces del taller una vez que lo arrancaron y aceleraron.
También hay coches de Fórmula 1 y los actuales modelos de calle. Si os preguntáis si los futuros Mc Laren de calle van a ser más agresivos, tendréis que esperar porque Amanda no “soltó prenda”.
Todas las comodidades
Además de un gimnasio y una piscina cubierta o un impresionante túnel de viento, caminar por el edificio supone encontrarte con la sala de trofeos y eso significa que nos vamos a encontrar con “todos” los trofeos porque Mc Laren no deja a sus pilotos que los guarden sino que, al haberlos ganados con sus coches, son de su propiedad.
En un edificio cercano está la fábrica de coches de calle. En ella, operarios impolutamente ataviados y en salas impolutas dan vida a las creaciones que nos hacen girar la cabeza por las calles, como los actuales 570 GT o 650 S.



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