
Estados Unidos quiere instalar dispositivos en los coches nuevos que eviten a los conductores conducir si están borrachos.
Estados Unidos ha decidido declarar la guerra al consumo de alcohol y drogas al volante. Y va en serio. El primer paso es el anuncio de las autoridades del desarrollo de una regulación que obligue a instalar en los coches nuevos tecnologías que prevengan la conducción bajo los efectos del alcohol y las drogas.
Así lo ha señalado la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carretera (NHTSA), el equivalente a la DGT en los Estados Unidos, que ha apuntado que esta tecnología podría ayudar a acabar con un problema que mata a decenas de miles de personas cada año en el país. “No hay excusa ni motivo para conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas”, se afirma desde este organismo.
Se habla de sensores de aliento y táctiles

Según la NHTSA, 13.384 personas murieron en accidentes por conducir bajo los efectos del alcohol en 2021, lo que la convierte en una de las principales causas de muerte en la carretera en el país. A los fallecimientos hay que añadir las lesiones y daños a la propiedad, l que suponen un coste económico de más de 280.000 millones de dólares (unos 255.000 millones de euros).
El anuncio de esta propuesta de normativa es una etapa preliminar en la creación de nuevas normas federales. Con ello, se permitirá a los reguladores recopilar información sobre el estado actual de la tecnología utilizada para detectar y prevenir la conducción bajo los efectos del alcohol y drogas y averiguar su posible implementación en todo el país.
A partir de esta tasa de alcohol, la conducción se convierte en temeraria
Se habla de sensores de aliento y táctiles para detectar si alguien ha bebido alcohol, así como cámaras que pueden monitorizar los movimientos oculares de una persona para saber si está bajo los efectos de la bebida o los estupefacientes.
Esto proviene de una ley de infraestructuras, aprobada en 2021, que obligaba a la NHTSA a desarrollar una norma federal que exija que los nuevos vehículos de pasajeros incluyan tecnología que pueda prevenir la conducción bajo los efectos del alcohol y las drogas siempre que sea “razonable” y “practicable” y pueda reducir los accidentes y las muertes.



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