
Ir en bicicleta por la carretera puede resultar peligroso, sobre todo si casi el 40% de los conductores de vehículos a motor no respetan las normas de seguridad que atienden a la distancia y a la velocidad que debemos adoptar cuando pasamos cerca de ellos.
Tras realizar un estudio analizando 2.900 adelantamientos grabados de vehículos a motor a bicicletas en carretera convencional se ha descubierto que el 36 % de ellos no respeta la distancia de seguridad de 1,5 metros entre el borde izquierdo del manillar de la bici y el retrovisor derecho del vehículo que se debe obedecer.
Así lo desvela el Grupo de Investigación en Ingeniería de Carreteras (GIIC) de la Universidad Politécnica de Valencia, según la cual, además de la separación lateral, los conductores de camiones particularmente pasan a gran velocidad al lado de los ciclistas.
El estudio, según la UPV, ha confirmado que un 36 % de los casos analizados los conductores no respetan los límites de seguridad y adelantan guardando una distancia lateral menor a 1,5 metros y Alfredo García, director del GIIC de la UPV, ha denunciado que “la seguridad de esta maniobra depende no solo del valor de la separación lateral, sino también de la velocidad a la que circula el vehículo que adelanta”.
Este estudio concluye que otro de los factores de riesgo es la presencia de camiones en la carretera, que por su mayor anchura y volumen pueden generar “un efecto aerodinámico más importante, y así lo advirtieron los ciclistas participantes en el estudio”, apunta Carlos Llorca, otro de los investigadores del proyecto.
Para desarrollar el estudio, los investigadores de la UPV equiparon una bicicleta de carretera y una de montaña con cámaras de vídeo, GPS y distanciómetros láser, con las que un ciclista profesional circuló por siete tramos de carretera convencional en los alrededores de Valencia.
Las maniobras observadas quedaron “perfectamente registradas” por los dispositivos de grabación, lo cual ha permitido medir la distancia lateral durante el adelantamiento y la velocidad del vehículo a motor “sin que los conductores se dieran cuenta de ello”.
El objetivo final de esta parte del proyecto es proponer criterios para escoger una anchura de arcén y de carril que garantice adelantamientos seguros en función de la velocidad de los vehículos, el volumen de tráfico y la mayor o menor presencia de camiones.
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