
Tras coronarse campeón en las cuatro últimas ediciones, el Mini All4 Racing de 2016 ya está preparado para la nueva aventura. Ha corregido los errores de 2015 para tratar de asegurarse otra victoria.
El Rally Dakar es uno de los más duros del mundo, pero también una de las experiencias más bonitas y enriquecedoras que puede haber para un piloto. Un año más, la prueba se celebrará en Sudamérica por la inestabilidad africana, que en varias ocasiones puso en peligro la celebración de la carrera.
Para Mini, esta es ahora su competición fetiche, ya que lleva cuatro victorias consecutivas en este campeonato desde la edición de 2012. La carrera es seguida en hasta 190 países, por lo que para la marca es un escenario de lujo para mostrar su robustez off-road.
Este tipo de pruebas también permite a las marcas mejorar sus productos. Es lo que sucede con el Mini All4 racing, un vehículo con tracción a las cuatro ruedas que se optimiza cada día por los ingenieros y pilotos para superar las pruebas. De esto aprende el fabricante para producir el coche perfecto para aventuras personales con él.
Este vehículo está fabricado y preparado por la empresa alemana X-raid (DE) ayudados por Mini, que ofrece cursos y tecnología para crecer y mejorar en los eventos, así como mejorar la tecnología off-road de Mini.



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