
Comparado con el 2023, la factoría de Turín ha ensamblado un 83% menos de coches. ¿Qué motivos les han llevado a paralizar a su modelo más icónico? Te lo contamos aquí
No corren buenos tiempos para el Fiat 500e. El utilitario italiano, icono de la movilidad urbana durante décadas está pasando unos momentos complicados, muchos de ellos derivados de la decisión de electrificarlo por completo, circunstancia que ha provocado que sus ventas se desplomen. Ante esta tesitura, la firma transalpina lleva tiempo meditando tomar la decisión de recular y dar un par de pasos hacia atrás para hibridarlo (como ya ocurría con la generación precedente que se sigue incluso vendiendo), con el objetivo de recuperar esas maltrechas matriculaciones.
Una escasez de ventas que, ojo, no es problema exclusivo de Fiat, sino de todas las marcas ya que el mercado de los coches cero emisiones en Europa se ha desplomado en los últimos meses siendo preocupante el caso de algunas regiones como la española donde la cuota de mercado de este tipo de modelos ha vuelto a estar por debajo del 5%. Ni la prórroga ficticia de las ayudas gubernamentales ha solucionado un problema que se ha recrudecido con la imposición de los aranceles a los coches eléctricos chinos o fabricados en el gigante asiático.
Un mes de parón

Volviendo a los problemas del Fiat 500, estos está a la última tras el anuncio realizado Stellantis a finales de la semana pasada donde confirmaba a los sindicatos que paralizará la producción del 500e durante cuatro semanas. El motivo no ha sido otro que el relatado con anterioridad: la baja demanda por parte de los clientes. “La medida es necesaria debido a la actual falta de pedidos vinculada a las profundas dificultades que atraviesa el mercado europeo de eléctricos”, ha asegurado el fabricante en el comunicado remitido en el que admite que “en especial las automovilísticas del viejo continente están siendo las más afectadas”.
La suspensión de la producción comenzó ya el pasado el viernes y se extenderá, en un principio hasta el próximo 11 de octubre (también viernes). Desde la empresa, tal y como recogen medios locales, dicen estar “trabajando duro para gestionar lo mejor posible esta difícil fase de transición”. En la factoría de Turín, donde se produce el eléctrico cero emisiones, se han ensamblado 18.500 coches desde principios de año, frente a los 52.000 del mismo período de 2023, lo que supone un descenso del 83%. A este ritmo, 2024 podría cerrar con una producción cercana a las 20.000 unidades, meta que queda lejos de los 200.000 vehículos necesarios para mantener viva la planta.



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