Puede que parezca una exageración pagar 3 millones de euros por un Mercedes que se podía comprar nuevo en su día por menos de la tercera parte, pero si en el coche figura el nombre de Stirling Moss, la cosa cambia mucho.
Entre 2003 y 2010, el binomio formado por Mercedes y McLaren produjeron cerca de 2.000 ejemplares del Mercedes-McLaren SLR, un superdeportivo que se inspiraba en los sensacionales roadster aerodinámicos con los que Mercedes arrasaba en las competiciones de principios de los años cincuenta del siglo pasado pero con la tecnología más moderna.
De entre todos ellos, sólo 75 unidades correspondían a la versión Stirling Moss Edition y ésta que puedes ver en la galería de imágenes es una de ellas, la única que está en venta en este momento. Tal vez esto justifique más su precio de salida al mercado, tres millones de euros.
El Mercedes-McLaren SLR Stirling Moss Edition equipa el mismo motor V8 sobrealimentado de 5,4 litros de cilindrada que el resto de SLR, pero su potencia pasa de 617 CV a 651 CV y el par máximo de 780 Nm a 820 Nm en esta edición especial.
Sin embargo, no es este incremento en las prestaciones lo que más valoran los coleccionistas de esta pieza casi única.
El Mercedes McLaren SLR Stirling Moss Edition

En 1955 Mercedes volvió a cruzar la meta en primera posición en las Mille Miglia, una victoria que se le atragantaba a la marca alemana desde 1931, año en el que logró hacerlo con un Mercedes SSK.
El piloto que logró tal hazaña fue el mejor piloto de Fórmula 1 que jamás ha logrado un título mundial, el británico Stirling Moss, con su copiloto Denis Jenkinson.
Ahora ya sabes por qué se dio este nombre a esta edición especial, que lo tiene grabado sobre las puertas y con la firma original de Moss, pero, ¿por qué el número 722?.
El dorsal en las Mille Miglia no va numerado en función del número de inscritos ni por categorías sino por la hora de salida de Roma en el viaje de ida y vuelta a Brescia para recorrer las mil millas de la mítica prueba. El número 722 del dorsal del Mercedes 300 SLR que pilotaba Stirling Moss en las Mille Miglia de 1955 se correspondía de este modo con las 7:22 de la mañana del 30 de abril de aquel año.
Moss y Jenkinson lograron recorrer en sólo 10 horas, 7 minutos y 48 segundos los 1.597 km del recorrido, estableciendo así una velocidad media de nada menos que 160 km/h en carreteras públicas que eran en algunos tramos casi caminos adoquinados.
Lo más impresionante de esta gesta es que le sacaron una ventaja de más de veinte minutos al segundo participante, que no era cualquiera sino el piloto más grande de todos los tiempos: Juan Manuel Fangio, además, con idéntica montura.
Ahora, este ejemplar tan especial busca cambiar de manos con apenas 500 km recorridos en su marcador y lo hace con un precio de casi 3 millones de euros, una suma por la que podrías comprar 20 Mercedes AMG GT-R.



Comentarios
Escribir comentario