
La compañía llevará la producción de la cuarta generación del Citroën C4 a la factoría marroquí de Kenitra, por lo que Madrid se queda prácticamente sin coches para fabricar.
La conocida planta de Madrid-Villaverde que alberga la producción del Citroën C4 y su derivado Citroën C4X se despedirá del modelo a partir de 2027. El modelo se mudará a la fábrica marroquí de Kenitra, la cual produce actualmente los Peugeot 208 de acceso a gama y el Citroën AMI así como sus derivados de Opel y Fiat.
La decisión de Stellantis reside en el objetivo de la compañía para que el C4 pueda competir en precio con el Dacia Duster, que parte de un precio de 20 mil euros. Por ello, para lograr un precio similar, la única solución viable sería trasladar el modelo a la planta marroquí.
Sumado a esto, la situación de jaque que afronta la fábrica Madrid-Villaverde no favorece los planes de Stellantis, ya que la planta madrileña «no tiene ningún proyecto de futuro encima de la mesa», según recoge la información del diario francés L´Argus.
Madrid también se despega del Lancia Delta

En vistas a salvar la fábrica de Stellantis en Madrid, la dirección de la planta priorizaba la continuidad de la gama del Citroën C4, que finalmente se trasladará a Marruecos. Por otro lado, el Lancia Delta podría haber entrado en los planes de la factoría, eso sí, con competidores también peleando por el modelo.
Así lo habría informado internamente Stellantis, señalando que otras dos fábricas habrían entrado en la puja y que el potencial productivo solo daba para dos instalaciones, de tal forma que una de las tres se quedaría fuera, como le ha sucedido a Madrid-Villaverde.
La adjudicación del Lancia Delta tampoco será para esta planta, según fuentes del sector, que detallan que el centro elegido por el consorcio, sería el italiano de Pomigliano d’Arco, que iniciaría su producción en abril de 2029 con un potencial de alrededor de 10 mil unidades anuales.
Con una trayectoria de décadas en la industria automovilística española, la planta de Madrid-Villaverde se encuentra en la cuerda floja y enfrenta ahora el desafío de reinventarse o asumir un futuro incierto. Para garantizar su producción, será crucial atraer nuevos modelos, diversificar su producción o incluso adaptarse a las necesidades de la transición hacia la movilidad eléctrica.



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