
Los últimos datos que se recogen de las inspecciones técnicas a vehículos en España reflejan cuál es el fallo más habitual que, además, supone un gran desembolso.
La Inspección Técnica de Vehículos (ITV) se ha convertido en algo rutinario para muchos, pero también en un quebradero de cabeza para otros tantos. Y es que, llevar nuestro vehículo a revisión al taller antes de realizar la prueba de la ITV, no nos libra de enfrentarnos a imprevistos que puedan surgir durante la inspección. A menudo, aspectos que parecen estar en perfecto estado acaban señalados como defectos leves o graves, obligándonos a realizar nuevas reparaciones y repetir el proceso.
Actualmente, uno de los motivos de mayor inquietud son las pruebas relacionadas con las emisiones contaminantes, y no es para menos, ya que este examen provoca más de un 28% de vehículos suspensos en la ITV en España. En los últimos años, los fallos detectados en los sistemas de alumbrado y señalización (luces fundidas o mal calibradas, faros rotos…) han sido la principal causa de suspenso en nuestro país. De hecho, en 2023, aproximadamente el 23% de los vehículos que acudieron a las estaciones de ITV presentaron fallos en estos sistemas.
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Sin embargo, los últimos datos del mes de octubre de la Asociación de Entidades para la Inspección Técnica de Vehículos de la Comunidad de Madrid (AEMA-ITV) recogen que las emisiones contaminantes se sitúan ya como la primera causa de rechazo en las estaciones de ITV. Concretamente, el 28,8% de los fallos graves o muy graves que provocaron el suspenso en las ITV se debieron a un nivel excesivo de emisiones contaminantes registrado en los vehículos.
Por qué falla el coche en esta prueba

La prueba de emisiones de la ITV evalúa si un vehículo cumple con los límites de emisiones contaminantes establecidos por la normativa vigente, verificando el correcto funcionamiento de los sistemas de tratamiento de emisiones. Esta inspección varía según el tipo de motor (diésel, gasolina, o híbrido) y la normativa a la que esté sujeto el vehículo (por ejemplo, Euro 4, Euro 5, etc.).
¿Cómo superar la prueba de gases en la ITV?
Los motivos que provocan que no se supere esta prueba pueden ser: acumulación de contaminantes en el filtro de partículas en los coches diésel (FAP) o en el de los coches gasolina (GPF), fallos en el catalizador o incluso fallos en la sonda lambda, un sensor encargado de medir la proporción de oxígeno en los gases de escape y regular la mezcla de aire y combustible.
Otros factores comunes incluyen problemas en los inyectores, que afectan la combustión, o en el sistema de recirculación de gases de escape (EGR), que puede estar obstruido, lo que aumenta las emisiones de óxidos de nitrógeno.
Cuánto cuesta la reparación

El coste de reparar o sustituir elementos como los filtros de partículas o el catalizador, que pueden provocar el fallo en la prueba de emisiones, varía según el componente específico y el modelo del vehículo. Eso si, suelen ser bastante caras…
En el caso del filtro de partículas diésel (FAP) o gasolina (GPF), el precio de reemplazo puede oscilar entre los 1.000 y 2.500 euros, si es necesario sustituirlo, si se trata de limpieza, saldrá más económico. Por otra parte, cambiar un catalizador puede costar entre 800 y 1.800 euros, dependiendo del modelo del vehículo y la calidad del nuevo componente.
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