
El imprudente conductor de un Ferrari Roma protagoniza este vídeo en el que el deportivo italiano queda atascado en una calle estrecha.
Hay centros históricos de algunas ciudades que no están preparados para que circulen coches por ellos. Hablamos de callejuelas estrechas y serpenteantes que esconden grandes acontecimientos de la historia y que cuando se crearon, evidentemente, no fueron pensando en máquinas modernas como los automóviles.
En España hay varias ciudades que cuentan con este particular laberinto de apretadas calles, siendo Toledo una de las que primero se nos viene a la mente. En Italia, otro país con un bagaje histórico de primer nivel, también hay localidades que no son aptas para los vehículos de cuatro ruedas… aunque sean modelos tan glamorosos como un Ferrari Roma.
Este Ferrari Roma no lo consiguió
El apellido de este icono italiano no le sirvió de salvoconducto tampoco para pasar por las estrechas callejuelas de una ciudad italiana (cuyo nombre no conocemos ya que el vídeo subido con las imágenes no lo aclara).
Así, como podemos ver en el vídeo, el conductor de este Ferrari Roma, un coche que, recordemos, cuesta 225.000 euros, se mete en un callejón estrecho de una ciudad italiana y se queda atrapado entre las paredes de las casas.
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No midió bien o pensó que el biplaza italiano era capaz de traspasar muros, pero la conclusión fue que no podía avanzar más. ¿Las posibles soluciones? Sacar pico y pala y erosionar parte de las casas centenarias, quitar algunos de los paneles de la carrocería o retroceder y dar marcha atrás por dónde había venido.
Suponemos que el inconsciente conductor optó por la última de las posibilidades, aunque el vídeo no muestra ninguna resolución, sólo un espectador preocupado (posiblemente el conductor) que mira las esquinas del coche muy atascado y acepta que avanzar ya no es una opción.
Lo que tenemos por seguro es que ese intento de pasar por donde no se podía le acarreará al dueño de este Ferrari una visita al taller para reparar los arañazos y repintar la carrocería. No será barato, pero le servirá como aprendizaje para venideras excursiones por cascos antiguos.




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