
La planta valenciana de Ford, en Almussafes, emplea la técnica de entorpecer voluntariamente el proceso de montaje en sus modelos para que los sistemas fotográficos lo detecten y, así, garantizar el correcto funcionamiento y la localización de todas las piezas de la megafactoría.
La planta de producción que Ford tiene en Valencia, en el municipio de Almussafes, lleva a cabo una curiosa técnica para comprobar el correcto montaje de sus vehículos. Se trata de entorpecer voluntariamente la línea de montaje insertando piezas equivocadas, como volantes incompletos y piezas del motor con fallos. Esta labor realizada por los empleados son los denominados “test gremlin” y, con ello, mediante su proceso de tecnología fotográfica que inmediatamente localiza dichos errores, Ford garantiza registrar, comprobar y localizar todas las piezas que se manejan en la megaplanta valenciana y asegurar el correcto funcionamiento de la construcción de sus modelos.
Xabier Garciandia, trabajador de esta área, manifiesta que esta tecnología revisa cada uno de los 400.000 vehículos y 330.000 motores fabricados en la planta cada año. “El sistema de visión es fundamental para comprobar que cada pieza de cada automóvil es la correcta, además, el “test gremlin”nos permite avalar que el sistema funciona perfectamente; es un juego con un objetivo muy serio que en la actualidad está presente en 34 fases del montaje”, asegura Garciandia.
En esta factoría se construyen actualmente los modelos Kuga, Kuga Vignale, Mondeo, Mondeo Vignale, Galaxy, S-MAX, Transit Connect y Tourneo Connect, además de los motores EcoBoost 2.0 litros y 2.3 litros.


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