Francia quiere más aranceles a los coches chinos, pero a Alemania no le gusta la ideaFrancia quiere más aranceles a los coches chinos, pero a Alemania no le gusta la idea

La avalancha de coches chinos en Europa ha puesto en alerta a algunos países: Francia quiere más aranceles, pero Alemania lo ve peligroso.

La llegada masiva de los coches chinos, sobre todo los eléctricos, está siendo, en general, una buena noticia para el consumidor, que cuenta con más opciones de compra y, sobre todo, con precios más ajustados.

No obstante, la industria europea no lo ve con los mismos ojos y considera que el desembarco automovilístico de China en la Unión Europea puede ser muy peligroso para el sector.

Diversos medios especializados en política han informado que la inminente avalancha de coches chinos a batería ha hecho saltar las alarmas en Bruselas, pues se considera que amenaza la viabilidad de la industria europea del automóvil eléctrico.

Alemania teme represalias para sus marcas que operan en China

Trabajador chino en una fábrica de automóvilesTrabajador chino en una fábrica de automóviles

La clave es que China va por delante de Europa en la adopción del coche eléctrico, lideran la tecnología de las baterías (los principales suministradores son de este país) y los precios de sus coches son en torno a un 20 por ciento más baratos.

Y esto ha generado un gran temor en Francia, que ha pedido una subida de los aranceles a los coches eléctricos chinos. En la actualidad, los coches que se venden en China de la Unión Europea soportan un arancel del 15 por ciento, algo que no es recíproco con los automóviles chinos en Europa, que solo sufren una tasa del 10 por ciento.

Según los expertos, sin un aumento del arancel actual de la UE, las marcas chinas podrían ver la Unión Europea como un mercado muy atractivo e incluso realizar prácticas de dumping (vender con un precio muy reducido con el objetivo de reventar el mercado y acabar con los competidores).

Francia lo entiende así, pero Alemania se ha posicionado en su contra en esto. El país galo, automovilísticamente hablando, tiene una presencia relativamente pequeña en el mercado chino, pero fabricantes alemanes, como Volkswagen, Mercedes o BMW, consideran que cualquier medida para frenar a China en Europa podría poner en peligro sus rentables operaciones en China.

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