
La flota de coches de la Policía Municipal de Bilbao ha renovado recientemente su flota de coches patrulla, sin embargo, los nuevos vehículos no tienen espacio suficiente para los agentes.
La Policía Municipal de Bilbao estrena nueva flota de coches y lo hace con clase: de los Ford Focus C-Max con los que peinaban las calles de la ciudad pasan a hacerlo en coches con la estrella en la calandra, puesto que los elegidos para tomar el relevo han sido los Mercedes Clase B. Hasta aquí todo parece idílico para el cuerpo de seguridad bilbaíno ¿Verdad?
Os vamos a quitar esa idea de la cabeza ¿Y si os decimos que los policías que midan más de 1,80 no entran en el coche? Este es el problema con el que se han encontrado los agentes a la hora de estrenar sus nuevos coches patrulla.
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“Pasado del 1,80 metros de altura no vas cómodo”, aseguran dos agentes de la Policía Municipal de Bilbao, que miden 1,91 y 1,85 metros de estatura. Los dos funcionarios hicieron la prueba de sentarse primero en los nuevos Mercedes y después en un C-Max de los que utilizaban anteriormente. La diferencia es clara: en el primer coche el agente parece una L, con una posición en la que apenas hay un centímetro de distancia de sus rodillas con el salpicadero, mientras que en el Ford pueden incluso estirar ligeramente las piernas.
La falta de espacio para las piernas les obliga a “poner el respaldo totalmente vertical para poder echar el asiento lo más posible atrás, por lo que la postura es muy forzada cuando se pasan muchas horas en el coche”. Además, no debemos olvidar que un policía debe llevar encima su arma reglamentaria, la porra, los grilletes y demás herramientas para ejercer su trabajo, por lo que ir en el Mercedes es un “auténtico suplicio”.

La mampara de protección reduce el espacio en el habitáculo
El problema de esta falta de espacio es la mampara de protección que está justo situada a la espalda de los asientos delanteros. Está instalada demasiado cerca del salpicadero, por lo que no hay margen para deslizar los asientos delanteros.
“Hay gente que lo tiene claro, cogen directamente los Focus C-Max antiguos”, aseguran los agentes. Una parte de los 32 vehículos de la flota (mas tres que la marca de la estrella regalo al cuerpo) no llevan instalada la polémica mampara, por lo que en cada comisaria se procura que haya por lo menos uno de ellos para que los agentes más altos también puedan patrullar en el Mercedes Clase B.
La Policía Municipal de Bilbao suele dedicar parte del tiempo a patrullar a pie, sin embargo, es cuando les toca el turno nocturno, “especialmente de lunes a miércoles en que Bilbao suele estar tranquilo, te lo pasas en el coche y no hay quien lo aguante, vas encajonado”. Las guardias son generalmente de ocho horas, aunque le fin de semana se incrementan a doce. “Si encima te toca conducir, la cosa se complica”, afirma un policía.
La Inspección de Trabajo, tras una denuncia del Sindicato Vasco de Policías y Emergencias, ha mandado un requerimiento al consistorio en el que se insta a “realizar modificaciones técnicas y organizativas” con el fin de que los nuevos coches no supongan “un riesgo para la seguridad y salud de los agentes”. Se espera que estos cambios se ejecuten en el “plazo de tres meses”, aunque el Ayuntamiento cuenta con la posibilidad de presentar alegaciones.



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