Las rotondas, puntos negros de nuestra circulaciónLas rotondas, puntos negros de nuestra circulación

Las rotondas suponen uno de los puntos más delicados a la hora de circular, puesto que una gran cantidad de los incidentes que hay se producen en estas intersecciones. Lo más preocupante es que la mortalidad en este tipo de accidentes aumenta cada vez más.

Las rotondas suponen uno de los puntos más delicados a la hora de circular tanto en ciudad como en carretera. En los últimos años, la mortalidad ha aumentado de manera considerable en este tipo de intersecciones, por lo que se debe hacer algo para intentar que la tendencia  no siga el mismo camino. Automovilistas Europeos Asociados (AEA) ha propuesto la realización de auditorias externas para controlar su eficacia y la realización de campañas para recordar su uso a los conductores.

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Según un estudio realizado por AEA, las rotondas más peligrosas son las que están situadas en carretera, puesto que son en las que la gente entra a una mayor velocidad. Podemos apreciar que desde 2012 a 2016, el número de accidentes mortales se ha duplicado en este tipo de intersecciones (hemos pasado de 17 a 36). Mucho mayor fue el incremento en las rotondas urbanas, donde pasamos de 15 fallecimientos en 2012 a 28 en 2016.

Durante el quinquenio que se ha analizado, la proporción de accidentes con víctimas ocurridos en rotondas en comparación con los ocurridos fuera de ellas también ha aumentado: del 37,5% existente en el año 2012 se pasó a un 39,0% en 2016.

Muchos conductores no tienen claro el funcionamiento de una rotondaMuchos conductores no tienen claro el funcionamiento de una rotonda

Las rotondas son peligrosas aunque han demostrado su eficacia

Como hemos dicho anteriormente, son las rotondas situadas en las carreteras las que tienen un mayor peligro. Es preocupante que los accidentes en este tipo de rotondas también ha aumentado: en el año 2012, veintisiete de cada cien accidentes se producía en este tipo de intersecciones; en 2016, eran treinta y cuatro de cada cien. En zonas urbanas también hay un leve incremento, aunque nada que ver con el anterior (16 de cada 100 en 2012 frente a 18 de cada 100 en 2016).

A pesar de los datos proporcionados por el estudio de AEA, se considera que las rotondas giratorias son el elemento más adecuado para marcar cambios en el régimen de circulación de las intersecciones. Se ha demostrado que son eficaces a la hora de obligar a reducir la velocidad a los conductores.

Sin embargo, AEA propone como posible solución la realización de auditorías técnicas externas para valorar si el tipo de glorieta que se ha construido en cada sitio (minirotonda, rotonda doble, semaforizada…) es la más adecuada para el lugar. La implantación de rotondas que no son adecuadas para el flujo de circulación existente es uno de los factores que puede incidir en la accidentalidad.

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