
Según un último estudio el crecimiento desigual de las urbes provocará que estas zonas se queden obsoletas
Desde el pasado enero de 2023, las poblaciones de más de 50.000 habitantes estaban obligadas a delimitar una Zona de Bajas Emisiones donde restringir la circulación a los coches más contaminantes. Sin embargo, parece que estas se quedarán desfasadas en los próximos años por el crecimiento de las ciudades. Esta es la conclusión a la que ha llegado Daniel A. Rodríguez, profesor y director del Instituto de Transporte de Berkeley Universidad de California en el evento “De las Zonas de Estacionamiento Regulado a las Zonas de Bajas Emisiones y del Peaje Tradicional al Peaje de Flujo Libre” organizado por el Grupo Eysa.
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En líneas generales, Rodríguez ha afirmado que las ZBE se transformarán durante los próximos años para mejorar la sostenibilidad y la movilidad que pretende alcanzar este modelo y siguiendo los compromisos europeos. Entre otros detalles, el experto ha subrayado el papel de la tecnología en la modernización y la necesidad de avanzar en la inclusión de medidas más equitativas y adaptadas a todos los ciudadanos.
Pagar por circular

Por esta parte, ha resaltado como medida la implantación del “pago por uso” de las carreteras tanto en ciudades como en vías interurbanas, en el que las tarifas dependen de la hora del día, la zona donde se circula, los ocupantes del vehículo y el tipo de coche. Según ha indicado, este modelo ayuda a financiar nuevas medidas en movilidad. Por ejemplo, las administraciones de Londres o Gotemburgo recaudaron durante el último año un 10% y un 50% más en el apartado de movilidad urbana gracias a este modelo.
A su vez, ha destacado que el reto a futuro es considerar la accesibilidad como nuevo paradigma en la planificación de las ciudades. A su juicio, esta tiene que estar mucho más adaptada a la realidad de los ciudadanos, que pasan a considerar no ya tiempos de viaje en general, sino el tiempo que tardan en desplazarse a destinos críticos o su lugar de trabajo. Por otro lado, el experto en movilidad, Pedro Puig-Pey, ha añadido que el mundo del peaje “de por sí es actualmente más sostenible” porque ha reducido considerablemente sus infraestructuras. “Ya no son necesarias las casetas, sino que con pórticos conectados no es necesario hacer que los vehículos se detengan o tengan que esperar con el motor encendido largas colas con el consiguiente impacto ambiental en emisiones”, ha explicado.


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