
La mezcla es buena. Si no, que se lo pregunten a este Lotus Exige que tiene como motor un V8 del Mercedes SLS AMG.
La llegada del Lotus Emira hace unos meses provocó la jubilación de tres de los modelos más emblemáticos de la marca británica de coches deportivos: el Evora, el Elise y el Exige.
Precisamente, los dos primeros recibieron ediciones de despedida adecuadas, pero ninguna se ella se puede comparar con lo que había hecho el especialista Quentin Boylan sobre la base de este Lotus.
Al tuneador sudafricano no se le ocurrió otra cosa que jugar a ser el doctor Frankestein y se propuso cambiar el motor de su Exige amarillo por un V8 de 6,2 litros mucho más potente tomado de un Mercedes-Benz SLS AMG.
Hasta 600 CV de potencia
El motor original rendía unos 380 CV, mientras que el nuevo podría entregar 600 CV. La teoría parecía fácil, pero en la práctica no solo se trataba de una mera sustitución: era necesario rediseñar todo el chasis y la carrocería.
Esto es precisamente lo que hizo Boylan. Para ello, usó Kevlar/fibra, dando como resultado una carrocería más larga y ancha que la del modelo de serie. Esta combinación de materiales fibra también está presente en el interior, en asientos y salpicadero. Además, cuenta con una instrumentación específica.
El uso de materiales ligeros ha permitido que el peso no se haya crecido de manera exagerada. Según Boylan, el conjunto (con conductor incluido) pesa 1.150 kg, lo que provoca que la relación peso/potencia de este Lotus Exige con motor de Mercedes SLS AMG sea mucho mejor que la del modelo del que parte.
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El proyecto tardó cinco años en completarse, pero el resultado fue un supercoche único construido casi desde cero. Sorprendentemente, parece que la caja de cambios DCT de siete velocidades de serie funcionó a la perfección en combinación con el poderoso corazón de Mercedes.
¿Y cuánto le ha costado este experimento al especialista sudafricano? Boylan no ha querido dar las cifras y, de hecho, según sus propias palabras, nunca se molestó en echar cuentas y tampoco es que le apeteciera hacerlas. Lo único que tenemos claro es que barato no le salió el proyecto.




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