
Las marcas que fabrican en el Reino Unido afrontan con temor las nuevas normas tras el Brexit: pueden suponer grandes pérdidas y despidos.
El Brexit ha tenido y está teniendo una serie de consecuencias económicas para los gobiernos, los ciudadanos y la industria. Y en este sentido, el sector automovilístico también se está viendo afectado, sobre todo aquellos fabricantes que producen vehículos en Gran Bretaña.
Así, Ford, Vauxhall (perteneciente a Stellantis) y Jaguar-Land Rover han pedido al Gobierno británico que renegocie el acuerdo del Brexit, alegando que las normas sobre la procedencia de las piezas amenazan el futuro de la industria automovilística británica.
Piden retrasar la aplicación de la norma

De hecho, estas compañías han advertido al Ejecutivo británico de que la transición a los vehículos eléctricos podría verse muy afectada a menos que el Reino Unido y la UE retrasen unas “normas de origen” más estrictas, que entrarán en vigor el próximo año y que podrían añadir aranceles a las exportaciones de automóviles.
Las actuales normas post-Brexit exigen que el 40 por ciento del valor de las piezas de un vehículo eléctrico proceda del Reino Unido o de la UE para que pueda venderse al otro lado del Canal de la Mancha sin un arancel comercial del 10 por ciento.
Esta proporción aumentará al 45 por ciento el año que viene y, dado que la mayoría de las baterías de los vehículos eléctricos siguen importándose de Asia y que las baterías suponen una gran parte del coste de fabricación de un coche, es probable que los vehículos fabricados en el Reino Unido y la UE incumplan las normas.
Stellantis ha sido la primera en lanzar una amenaza nada velada: si esta norma no se replantea, podría verse obligada a cerrar algunas de sus operaciones en el Reino Unido, poniendo en peligro puestos de trabajo en una industria que emplea a 800.000 personas en Gran Bretaña.
Francia solo incentivará la compra de eléctricos fabricados en Europa: ¿lo copiarán más países?
Ford, que fabrica coches eléctricos en Alemania y piezas en el Reino Unido, ha apuntado que esta medida añadiría “costes inútiles a los clientes que quieren ser ecológicos”. Los aranceles afectarán tanto a los fabricantes del Reino Unido como a los de la UE, por lo que “es vital que el Reino Unido y la UE se sienten a la mesa para acordar una solución”.
Jaguar Land Rover, la mayor empresa automovilística del Reino Unido, ha calificado el calendario actual de “poco realista y contraproducente”, y pidiendo al Reino Unido y a la UE que “acuerden rápidamente una solución de mejor aplicación para evitar desestabilizar la transición de la industria hacia una movilidad limpia”.
Los fabricantes exigen que el aumento del umbral se retrase al menos hasta 2027 para dar tiempo a que las fábricas europeas empiecen a producir suficientes baterías para reducir la dependencia de Asia.




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