
Las pastillas de freno son un elemento vital en el coche. ¿Cuándo hay que someterlas a un cambio? ¿Cómo detectamos su desgaste?
Durante todo este verano hemos estado viendo, leyendo u oyendo de la importancia del mantenimiento del automóvil de cara a la realización de viajes largos. Es importante, de eso no cabe duda, pero ahora volvemos paulatinamente al trabajo y no hay que descuidar los cuidados a nuestro coche, pues el vehículo privado sigue siendo de suma importancia para muchos, tanto en materia laboral como personal.
En este sentido, hay que recordar un elemento que en ocasiones se escapa cuando nos acordamos de poner en forma nuestro coche y que es de vital de cara a la seguridad vial: puede evitar multitud de accidentes.
Estas son las pistas de que las pastillas necesitan ser cambiadas

Hablamos de las pastillas de freno, un elemento que los expertos recomiendan que debe cambiarse con mayor frecuencia de la que pensamos. Aunque su duración tiene que ver mucho con el estilo de conducción al que sometemos al coche y con la marca y modelo del vehículo, hay un acuerdo entre los entendidos sobre que hay que cambiarlas cada 30.000-60.000 kilómetros en las ruedas delanteras y cada 120.000 en las traseras.
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¿Y cómo adivinar que hay que proceder a su sustitución? Hay determinados indicios que nos deberían hacer pensar en un cambio, como son un sonido chirriante al conducir, sacudidas en el pedal de freno o en el volante y movimientos extraños, sobre todo hacia los lados, cuando realizamos una frenada.
También hay que estar atentos a si notamos que la distancia de frenado aumenta considerablemente, si el pedal del freno está blando o tiene más recorrido, si el nivel de líquido de frenos está bajo o si a la vista están muy desgastadas.
Cómo reaccionar si me quedo sin frenos
Ni que decir tiene que las pastillas de freno, a causa de su importancia en la seguridad del vehículo, han de ser cambiadas por profesionales acreditados y no intentar hacerlo nosotros mismos (si tampoco tenemos mucha idea de mecánica) con el fin de ahorrarnos unos eurillos. Las pastillas de freno suelen costar entre 100 y 250 euros, con la mano de obra aparte.



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