
Ford ha presentado una patente que detectará apagones y optimizará la carga del vehículo en función de diferentes variables.
La popularización del coche eléctrico está suponiendo una transformación radical en el mundo del automóvil y, en este apartado, la recarga es uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos
En este sentido, todas las marcas implicadas intentan desarrollar soluciones que hagan más cómodo, accesible y rentable los procesos de carga. Así, Ford acaba de patentar una nueva tecnología que podría hacer las recargas más inteligentes y prácticas.
Según ha revelado Carbuzz, el vehículo (que habría ser de carga bidireccional, como el Ford F-150 Lightning) podría compartir una serie de datos con un servidor central, como son los de su ubicación, nivel de batería y estado de carga. Esto generaría un mapa que indique la disponibilidad actual de energía o los cortes en un callejero. A partir de esta información y de una superposición de la red eléctrica en el callejero, el servidor puede predecir dónde es probable que se produzcan cortes de suministro.
Una patente para hacer las recargas más inteligentes

Cuando el sistema determina que es probable que se produzca un corte en la red eléctrica, ordena a la unidad de control de carga del vehículo que aumente su nivel de carga en previsión de un corte. Esto no sólo garantizará que el vehículo eléctrico disponga de carga utilizable si necesita viajar, sino que también pondrá a su disposición energía extra para alimentar su base de operaciones hasta que el nivel de carga de la batería descienda a un nivel mínimo permitido preestablecido.
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Éste predeciría los lugares en los que es probable que se produzcan condiciones meteorológicas adversas y cortes de electricidad, y prepararía el vehículo en consecuencia. El coche se cargaría de manera completa, un 100 por 100, siendo la carga habitual del 80 por ciento, y estaría listo para enviar energía a su sistema doméstico hasta que alcanzara su carga mínima aceptable.
En caso de apagón, se mantendría informados a los propietarios del riesgo potencial, del estado del vehículo y de los puntos de recarga más cercanos. A diferencia de un acumulador doméstico, el coche podría salir un rato, cargarse rápidamente al 80 por ciento y volver para seguir alimentando dispositivos.
Esta patente tiene mucho sentido en los Estados Unidos, hogar natal de Ford, donde están acostumbrados a sufrir condiciones meteorológicas extremas, sobre todo en verano e invierno. Sin embargo, para los apocalípticos que sostienen que la proliferación del vehículo eléctrico puede provocar colapsos en la red eléctrica, estamos ante una solución más que aceptable.



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