¿Quién impone el precio de la mano de obra en un taller?¿Quién impone el precio de la mano de obra en un taller?

En diversas circunstancias, los talleres mecánicos se enfrentan a momentos de negociación para reducir el precio de la reparación con las partes afectadas pero, ¿están obligados a hacerlo? Aquí te damos la respuesta.

En un taller, el mecánico está sujeto a precios de fábrica en las piezas de repuesto o recambios que pide cuya determinación corre a cargo, en la gran mayoría de casos, de las marcas. A esos precios de fábrica hay que sumar las cantidades por proveedores o transporte y es, en la tercera fase, cuando el mecánico implementa su razonamiento a la hora de especificar el precio por la mano de obra, es decir, por el proceso de reparación o instalación de los nuevos elementos.

A menudo, en situaciones de siniestros o accidentes en los que se sitúan las aseguradoras que abonarán los defectos de por medio, el perito que acude a examinar los daños puede establecer -o intentarlo- un precio de mano de obra inferior al habitual en ese taller. Incluso, puede llegar a pretender aplicar descuentos en recambios no negociados. ¿Cómo se ampara el mecánico ante estas circunstancias? La respuesta es simple, al menos en la teoría:

¿Pueden imponer a un mecánico el precio de la mano de obra?

El taller mecánico manda sobre sus precios y su trabajo; tiene total libertad para establecer sus honorarios, siempre y cuando lo muestre al público de una forma clara y precisa. Del mismo modo que el taller no está obligado a aceptar un precio más bajo que el que maneja habitualmente, la aseguradora no está obligada a aceptar un precio que no le satisfaga o le parezca razonablemente alto. Así pues, esta compañía podrá buscar otro lugar más acorde, según sus principio, donde llevar a cabo la reparación. Pero existe una tercera vía: la negociación. Ambas partes pueden establecer un diálogo que les agrade y decidir, entonces, si realizar o no el negocio. En este caso, las pólizas aseguradoras que obligan al cliente a realizar la reparación en un taller concreto forzaría, también, a que el cliente pacte con el mecánico si a la compañía le parece un precio alto en la facturación. En ese caso, el cliente tendría que negociar y pagar de su bolsillo el resto de la factura que no paga el seguro, ya que el mecánico no está obligado a trabajar por un precio más bajo.

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