
Repsol ha anunciado que está en disposición de producir combustibles sintéticos no derivados del petróleo y que podría hacerlo en Bilbao. Este tipo de combustibles tienen una menor repercusión ecológica y son renovables, pero no eliminan las emisiones de CO2 por completo.
Los combustibles sintéticos no son ninguna novedad, es una tecnología que existe desde hace tiempo, pero hasta ahora era mucho más barato destilar petróleo que hidrogenar carbono, algo que hacían por toneladas los alemanes para alimentar su maquinaria durante la Segunda Guerra Mundial. Varios fabricantes, como Audi o Porsche también han anunciado en los últimos años su intención de aliarse con compañías químicas para producir combustibles sintéticos y dar así una alternativa viable a los motores de combustión.
Ahora son las compañías Repsol y Petronor las que anuncian que podrían producir combustibles sintéticos en Bilbao con la implantación de una instalación para la producción de combustibles sintéticos. El proyecto arranca con una inversión de 60 millones de euros en colaboración con Ente Vasco de la Energía (EVE) y podría estar operativo en un plazo de 4 años.
La principales ventajas de los combustibles sintéticos son:
- Son renovables, puesto que se obtienen del agua y del CO2, que son moléculas muy abundantes en la Tierra. El proceso de producción comienza disociando el agua en hidrógeno y oxígeno en un proceso de electrolisis y combinando ese hidrógeno con el dióxido de carbono para obtener los diferentes hidrocarburos (principalmente gasolina, gasóleo y queroseno aeronáutico).
- Compensan las emisiones de CO2: al emplear CO2 para su producción, el neto de emisiones de gases de efecto invernadero se reduce e incluso puede ser cero.
- Independencia estratégica: ya no se depende de los países productores de petróleo.
Europa ha dicho NO también a los combustibles sintéticos
Esta noticia sorprende después de que el mes de junio se estrenase con la aprobación por parte de la Comunidad Europea de la prohibición para la venta de vehículos con motor de combustión a partir del 1 de enero de 2035, un decreto que deja fuera también a los combustibles sintéticos, que sirven para alimentar los motores de combustión que estarán prohibidos en poco más de 12 años.
Por ahora, la producción de combustibles sintéticos es mucho más cara que la destilación de petróleo, pero según el comunicado de Repsol, los avances en la tecnología y las economías de escala podrían hacer posible que el litro de gasolina sintética estuviese por debajo de un euro en 2050.
Comentarios
Escribir comentario