Trump y las marcas de coches, difícil relaciónTrump y las marcas de coches, difícil relación

La industria automotriz vive con incertidumbre la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. El último blanco elegido por el presidente electo ha sido General Motors a quien ha advertido, a través de Twitter, que o produce sus vehículos en Estados Unidos o tendrá que hacer frente a fuertes aranceles.

“Make America Great Again”, que traducido sería “Haz de Estados Unidos un gran país de nuevo”, fue el eslogan de la campaña electoral de Donald Trump. Pues bien, parece que el nuevo inquilino de la Casa Blanca tiene claro cómo hacerlo, y uno de sus principales objetivos pasa por recuperar el tejido industrial de los EE.UU de manera que las multinacionales estadounidenses creen empleo “por y para los norteamericanos”. Las medidas proteccionistas con las que trataría de conseguir este objetivo chocan frontalmente con los planes y estrategias de los fabricantes, por lo que la relación entre Trump y las marcas de coches no será nada fácil.

Trump todavía no ha tomado posesión del cargo, algo que se producirá el próximo 20 de enero, pero durante la campaña electoral ya dio a conocer los ejes principales de su mandato y, ahora, a través de Twitter, sigue lanzado sus mensajes y advertencias a las multinacionales estadounidenses. El último blanco de las críticas del presidente electo ha sido General Motors.

A través de su cuenta oficial de Twitter, Trump ha asegurado que el consorcio automovilístico con sede en Detroit, en el Estado de Michigan, está vendiendo en Estados Unidos su modelo Chevrolet Cruze, que se fabrica en Méjico, sin hacer frente al pago de impuestos en la aduana. Asimismo, ha advertido al fabricante que o produce sus vehículos en el país o tendrá que hacer frente a fuertes aranceles para su comercialización a través de los concesionarios estadounidenses.

La respuesta de General Motors no se ha hecho esperar y ha recordado al nuevo presidente que, en la actualidad, la versión sedán del Cruze se fabrica en Lordstown (Ohio) y que todas las unidades de este modelo que se venden en Estados Unidos se montan en dicha factoría. Asimismo, ha señalado que la variante de cinco puertas que se produce en Méjico está destinada a los mercados globales, y solo un pequeño número de estas unidades se comercializa en los EE.UU.

Poco después de este comentario de Trump en Twitter, Ford ha anunciado que cancelaba el proyecto de construcción de una planta en San Luis Potosí (Méjico). La inversión prevista de 1.500 millones de euros se ha convertido en una inyección económica de 673 millones de euros a su factoría de Flat Rock (Estados Unidos), dónde la firma del óvalo tiene previsto construir su próxima generación de coches eléctricos, híbridos y autónomos.

Las relaciones entre Trump y las marcas de coches no son las únicas afectadas por la elección del nuevo presidente, ya que, por ejemplo, la compañía Boeing, que tiene el plan de construir una planta en China, también fue objeto de las críticas de Trump que llegó a amenazar con la cancelación el pedido de la Administración para construir el nuevo Air Force One presidencial.

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