Ojos, gafas y conducción: vínculos indispensablesOjos, gafas y conducción: vínculos indispensables

El Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de la Región de Murcia (COORM), advierte del riesgo de accidentes debidos a defectos visuales no corregidos. "El 90% de la información que se percibe al conducir llega a través de la visión", afirma Ana Belén Almaida, presidenta del Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de la Región de Murcia.

Las condiciones visuales son determinantes para la conducción. Según el Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de la Región de Murcia, un 90% de la información que se percibe al volante llega a través de la visión. Por eso, no haber corregido defectos visuales o no haber adaptado nuestras condiciones a lo que nuestra vista necesita puede derivar en un aumento considerable de la probabilidad de sufrir un accidente. Un acto de prevención importante puede ser visitar una óptica al menos una vez al año para así asegurarnos de que nuestros ojos están en perfecto estado. Sin embargo, lo cierto es que casi la mitad de los conductores españoles no lo hace.

Además de los factores de riesgo que más influyen en la calidad de visión de los conductores, como la edad, el estado psicofísico o las enfermedades oculares, existen otros factores concurrentes, llamados externos o ambientales, que inciden de forma directa en la visión del conductor, incrementando el riesgo de accidentes de tráfico.

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Qué otros factores afectan a nuestra visión para conducir

Entre ellos destacan la conducción nocturna, la baja luminosidad por factores atmosféricos y el deslumbramiento. En este último caso, los haces de luz de los otros vehículos y la luz natural o radiación solar constituyen las dos principales fuentes de deslumbramiento al volante.

Almaida explica que “una fotoprotección ocular adecuada, mediante gafas de sol, puede atenuar y evitar los efectos de la radiación, que se traducen en una serie de riesgos en carretera. Situaciones como conducir con el sol de frente al amanecer y al atardecer, con los reflejos en el asfalto mojado o con los destellos de la luz del mediodía sobre el capó de otros vehículos provoca, en muchos casos, pérdida temporal de visión, incrementando el riesgo de accidentes de tráfico”.

No obstante, las estadísticas reflejan que el 12% de los conductores nunca se pone gafas de sol, el 33% reconoce que solo lo hace en algunas ocasiones y únicamente el 55% se protege de manera habitual mientras conduce.

Gafas para conducir como accesorio de seguridad

Así, defiende que una gafa de sol homologada adquirida en un establecimiento sanitario de óptica bajo el consejo de un óptico-optometrista, incrementará la sensibilidad al contraste, reducirá el tiempo de adaptación a cambios bruscos de luz y disminuye los deslumbramientos y todo esto redundará en una mayor seguridad durante la conducción, especialmente unas gafas de sol con cristales polarizados son las adecuadas a la hora de conducir.

Aparte, su uso prevendrá de patologías derivadas de largas exposiciones a estas radiaciones. Almaida recuerda que “en caso de necesitar cristales correctores, las gafas de sol también podrán ser graduadas”.

Para la conducción nocturna es aconsejable que los cristales dispongan de un tratamiento antirreflejante de calidad para evitar los deslumbramientos debidos a las luces artificiales.

Hoy en día hay muchos usuarios de lentes de contacto. El COORM aconseja a estos usuarios que, cuando vayan a efectuar un viaje largo en el que tengan que conducir muchas horas, lleven consigo la gafa graduada actualizada, para en el caso de aparición de molestias como sequedad ocular y fatiga, puedan ponérsela y llevar la visión perfectamente corregida.

Fuente: Europa Press

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