A Ferrari no le gusta que especules con sus coches: ha demandado a un cliente que revendió su Purosangue tres meses después de comprarlo.

Un concesionario de Ferrari en Houston, Estados Unidos, ha presentado una demanda contra un cliente que ha revendido su Ferrari Purosangue solo tres meses después de comprarlo, algo que, aunque en teoría es legal, va en contra de las estrictas políticas de la marca italiana sobre la reventa de vehículos.

Ferrari, conocida por proteger celosamente su exclusividad y evitar la especulación, impone una serie de condiciones a sus compradores, que incluyen mantener el vehículo por un tiempo mínimo antes de venderlo. Esta situación pone de relieve la estrategia de Ferrari para controlar el mercado de segunda mano de sus modelos más exclusivos y evitar la “reventa rápida” o flipping.

Ferrari exigía estar con el coche al menos durante un año

Ferrari Purosangue exteriorFerrari Purosangue exterior

En el caso del Ferrari Purosangue, el primer SUV de la marca italiana, la demanda ha sido tan alta que Ferrari se ha visto obligada a poner en lista de espera a muchos de sus clientes. Este SUV, con un precio de venta que arranca en los 440,000 euros, se ha convertido en uno de los modelos más codiciados y exclusivos de Ferrari, con un gran atractivo para compradores y especuladores por igual.

Para proteger esta exclusividad, Ferrari exige a los compradores de este tipo de  modelos que mantengan sus vehículos durante un período específico antes de revenderlos. Esta política busca evitar que los propietarios compren un Ferrari solo para revenderlo rápidamente y especular con él, obteniendo beneficios económicos con esta acción. Esto, según Ferrari, perjudica la imagen de exclusividad que la marca intenta preservar.

En el caso concreto que nos ocupa, el concesionario de Ferrari en Houston afirma que la reventa rápida del Purosangue constituye un incumplimiento de los acuerdos que los compradores asumen al adquirir un Ferrari.

Ferrari Purosangue interiorFerrari Purosangue interior

Alega que el comprador Todd Carlson firmó una especie de contrato de arras para adquirir el todoterreno Ferrari Purosangue 2024. Además de la compra del Ferrari, el acuerdo establece que “esta compra no está destinada a la reventa (en el plazo de 1 año)”. El acuerdo apuntaba que si el vehículo se ofrecía para su reventa antes de ese plazo, era el concesionario el que tenía el derecho de recompra coche al precio de venta inicial, algo que no se produjo.

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Carlson vendió su Purosangue a un tercero antes del plazo de un año a un precio desconocido, pero que superaba lo que se pagó en el concesionario. Enterado del caso, el concesionario de Ferrari en Houston ha decidido demandar al comprador por incumplimiento de contrato.

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