
Las autoridades alemanas han exigido a Volkswagen que presente un calendario de actuación para subsanar la crisis de los motores diesel manipulados el 7 de octubre. De lo contrario, perderá la homologación de sus vehículos.
El 7 de octubre, es decir, en 10 días, Volkswagen deberá presentar un calendario en el que se detallen las medidas concretas que va a llevar a cabo para solucionar el problema de las emisiones contaminantes.
Según informa el periódico alemán ‘Bild am Sonntag’, la Oficina Federal de Vehículos a Motor (KBA) ha reclamado por escrito al departamento jurídico de Volkswagen un “plan temporal y de medidas vinculantes” para que todos los vehículos que circulan por Alemania cumplan con los límites legales de emisiones. El mayor fabricante mundial de vehículos debe precisar los coches que llamara a revisión , así como las fechas. Además, deberá indicar las modificaciones que realizará en los vehículos afectados para que cumplan el límite de emisiones sin necesidad de recurrir a un software que altere los resultados.
De no cumplir con las peticiones de la KBA, Volkswagen se enfrenta a la pérdida de la homologación para sus vehículos, por lo que estos no podrían circular ni comercializarse.
Según cifras de la propia Volkswagen, 11 millones de vehículos están afectados por este problema, de los cuales 5 millones son de la marca VW y el resto se reparten entre las otras firmas del grupo. Asimismo, 2,8 millones fueron comercializados en Alemania.
Bosch y un ingeniero avisaron del problema
El periódico alemán también ha señalado que el fabricante de componentes Bosch ya alertó por escrito a Volkswagen en 2007 de que la utilización del software, elaborado por ellos, solo era para pruebas internas y no debía instalarse en los vehículos, ya que eso sería ilegal. Ningún responsable de Bosch ha querido pronunciarse al respecto y se han limitado a señalar que las relaciones entre ambas empresas son confidenciales.
Pero no solo Bosch avisó a Volkswagen, ya que, según el periódico alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, uno de los propios ingenieros de la marca advirtió a la compañía en 2011 sobre las prácticas ilegales en la pruebas de emisión de gases contaminantes.
Reducción de costes, el origen del problema
Según el diario ‘Bild am Sonntag’ , las raíces de la crisis se remontan a 2005, cuando el entonces jefe de la marca VW, Wolfgang Bernhard, quiso desarrollar un nuevo motor diésel para el mercado estadounidense. Bernhard reclutó a un ingeniero de Audi, Rudolf Krebs, que desarrolló un prototipo que obtuvo buenos resultados en unas pruebas realizadas en Sudáfrica en 2006.
Bernhard y Krebs demostraron que la única manera de hacer que los motores diésel cumplieran las normas de emisión de Estados Unidos era instalar el sistema de depuración de los gases de escape AdBlue, que ya se montaba en modelos más grandes como el Passat y Touareg.
Sin embargo, el departamento financiero no vio con buenos ojos la inclusión de este sistema, ya que suponía un sobrecosto de 300 euros por vehículo, lo cual, según argumentaron, era demasiado en un momento en el que la compañía había puesto en marcha un plan de reducción de costes.
Bernhard dejó Volkswagen en enero de 2007, antes de que el motor diesel entrara en producción, y Krebs fue trasladado a otro departamento cuando Martin Winterkorn ocupó la presidencia en 2007.
Winterkorn, primera cabeza que se ha cobrado la crisis, pidió al jefe de desarrollo de Audi, Ulrich Hackenberg, y al jefe de motores de Audi, Wolfgang Hatz, que se trasladaran a la sede de Volkswagen en Wolfsburgo para continuar trabajando en el desarrollo del nuevo motor diésel, según Bild am Sonntag. Hackenberg y Hatz, que niegan haber tenido conocimiento de la instalación del software de manipulación, han sido relevados de sus responsabilidades.



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