
Gracias al uso de gafas 3D, los operarios de Volkswagen pueden trabajar de manera más eficiente, reduciendo los posibles errores y mejorando tanto la calidad como la productividad en la cadena de montaje. Por ahora su uso es voluntario, pero poco a poco se va generalizando.
Aunque todos los operarios deben llevar gafas como medida de seguridad (para evitar lesiones en los ojos), Volkswagen está llevando a cabo una prueba en sus factorías integrando nuevas tecnologías a sus EPIS (Equipos de Protección Individual). En este caso se trata de unas gafas 3D de realidad ampliada que permiten a los trabajadores obtener información sobre las piezas que están montando.
Por ahora su implantación es minoritaria, sólo hay 30 gafas y su uso es voluntario, pero la experiencia está siendo positiva y la compañía espera extender su uso a varias áreas.
En el proceso de montaje de un vehículo, el empleado tiene que verificar una serie de códigos y validarlos cuando monta una u otra pieza en el coche que corresponda. Mediante estas gafas 3D, esta tarea resulta mucho más rápida, sencilla y “a prueba de errores“. De este modo se mejora la calidad y se evitan pérdidas de tiempo en un proceso en el que todo está medido al segundo.
Las gafas permiten una mayor trazabilidad de las piezas, a la vez de marcar cuáles se han montado ya. Así el suministrador de las distintas piezas conoce el stock de las mismas en tiempo real.


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