El Volkswagen XL1 es uno de los coches más “particulares” de la historia y no sólo por su diseño, sino también por su tecnología y desarrollo. Diez años después de su lanzamiento, descubrimos uno a la venta.
Para los amantes de los vehículos únicos, el Volkswagen XL1 es uno de esos modelos raros que aparecen solo de vez en cuando. Actualmente, un ejemplar en muy buen estado está disponible en el portal Piston Heads, Reino Unido, con un precio de 69.950 libras esterlinas (aproximadamente 80.900 euros).
Es curioso que la unidad en venta tiene el volante a la izquierda, será porque Volkswagen nunca hizo un XL1 con volante a la izquierda, pero sí tendrás que realizar los trámites específicos para re-matricularlo en España.
Esta edición limitada —solo 200 unidades para el público— salió al mercado en 2013 y se considera uno de los coches de producción más eficientes jamás fabricados, con un consumo récord de 0,9 l/100 km.
Aunque hubo pruebas de medios especializados que hablan incluso de 0,7 l/100 km en ciudad. Aunque el actual Volkswagen Golf 1.5 e-Hybrid (híbrido enchufable de 204 CV) registra un consumo de 0,3 l/100 km en modo híbrido, el XL1 sigue destacando como un hito en eficiencia.
Volkswagen XL1: un diseño de ciencia ficción con tecnología avanzada

Volkswagen diseñó el XL1 para reducir el consumo al mínimo, aprovechando un motor diésel bicilíndrico de 0,8 litros (48 CV) junto con un motor eléctrico de 27 CV, lo que le da una potencia conjunta de 68 CV.
Gracias a su estructura ligera de 795 kg y un aerodinámico coeficiente de 0,186 Cx, el XL1 alcanza un rendimiento sobresaliente. Con una batería de iones de litio de 5,5 kWh, puede recorrer hasta 50 km en modo eléctrico, lo que hoy en día le permite obtener la etiqueta “0 emisiones” de la DGT en España.
Diseñado como un pequeño biplaza, no medía de largo más que un VW Polo de la época, cuenta con puertas de tipo “mariposa” que mejoran su accesibilidad.
La inversión millonaria detrás del VW XL1

Volkswagen invirtió 1.000 millones de euros, a nosotros también nos cuesta creerlo, en desarrollar el XL1, que comenzó como un proyecto en 2002 con el prototipo experimental “1L” y finalmente llegó a producción en 2013 en el Salón de Ginebra. Cada unidad se vendió, originalmente, por unos 111.000 euros, por lo que VW facturó unos 22 millones de euros.
Para construir este vehículo, VW empleó CFRP (plástico reforzado con fibra de carbono) en un 21,3 % de la estructura, material que también ayudó a reducir peso sin sacrificar seguridad. Este cuerpo ultraligero se diseñó en un monocasco robusto que absorbía el impacto en caso de accidente, y se combinaron otras innovaciones como ventanas de policarbonato y paneles de aluminio en las zonas de absorción de choque.
Cómo influyó el XL1 en el Grupo VW

El propósito del XL1 no era un alcanzar un éxito comercial masivo, aunque si lo miramos bien vendió toda la producción. Bromas aparte, su diseño ayudó a VW y a sus marcas hermanas a implementar tecnología de materiales ligeros y optimización de consumo.
Elementos como el uso de CFRP y materiales compuestos en coches de alto rendimiento como el Audi R8 o el Porsche 918 Spyder son ejemplo de la influencia del XL1. Además, su aerodinámica y eficiencia energética han inspirado a la gama de eléctricos ID de VW.
De la innovación al Dieselgate
El XL1 representaba el compromiso de VW con la sostenibilidad, pero en 2015, tan solo dos años después de su debut, la compañía enfrentó el escándalo del Dieselgate, lo que afectó profundamente su enfoque hacia los motores diésel. Esto llevó a VW a replantear su estrategia, abandonando los híbridos diésel para centrarse en vehículos híbridos de gasolina y 100 % eléctricos, lo que convirtió al XL1 en una rareza histórica: el primer y, por el momento, último gran proyecto de diésel híbrido en VW antes del inicio hacia transición hacia un futuro eléctrico.






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