
Si bien actualmente cuenta con cinco modelos 100% cero emisiones, la firma sueca ajusta sus objetivos de ventas de coches electrificados. Nosotros te los contamos.
“Donde dije eléctrico, digo combustión”. Esta popular expresión parafraseada puede resumir el sentir de muchos fabricantes de automóviles en la actualidad. Los mismos que hace poco más de un año y medio veían cómo la Unión Europea era tajante al asegurar que a partir de 2035 todos los coches que se comercializase en sus territorios debían ser eléctricos o, tras una larga disputa, emplear combustibles sintéticos. Circunstancia que no les pilló para nada en fuera de juego porque los planes de estas marcas no pueden cambiarse de un día para otro, sino que necesitan una previsión de varios meses. Sin embargo, mucho ha cambiado el panorama en estos más de 18 meses pues el vehículo eléctrico no solo se ha estancado, sino que la amenaza de los fabricantes chinos se ha hecho realidad y las medidas ya se han tomado en forma de aranceles.
Te puede interesar: Volvo vuelve a ser pionera con esta medida destinada a las baterías de sus coches eléctricos
Un contexto de inestabilidad que lo primero que ha provocado es que varias marcas que estaban completamente enfiladas hacia la electrificación de su gama para finales de esta década y comienzos de la siguiente, hayan parado sus planes estratégicos. La última en confirmarlo ha sido Volvo en un comunicado en el que asegura que “abandona su objetivo de vender automóviles totalmente eléctricos para el final de la década, marcando como objetivo que entre el 90% y el 100% de su volumen de ventas globales para 2030 consista en vehículos electrificados, es decir, una combinación de modelos totalmente eléctricos (BEV) e híbridos enchufables (PHEV)”. En el mismo comunicado, el fabricante sueco explica que el 10% restante del volumen será de un número limitado de modelos híbridos ligeros, en caso de ser necesario. De esta forma se reemplaza la ambición anterior de la compañía de que su gama fuera completamente eléctrica para 2030.
A la espera de los aranceles

Este nuevo reajuste no implica que la firma sueca vaya a abandonar la electrificación total, la misma que ahora está presente hasta con cinco modelos: EX30, EX40, EC40, EM90 y EX90 a los que se unirá en pocos meses el EX60. De hecho, en lo que llevamos de año, la cuota de ventas cero emisiones alcanza el 26%, la más alta de todos los rivales premium, al mientras que sumando los phev, esta alcanza ya los 48%. Cifras que espera mejorar de cara al 2025, donde prevé que entre un 50 y un 60% de sus ventas sean con enchufe.
No obstante y de manera paralela, Volvo ha reducido sus perspectivas de beneficios ante el aumento de los aranceles a la importación de vehículos eléctricos chinos en Estados Unidos y la Unión Europea. La compañía ahora espera un margen ebit de entre el 7% y el 8% para 2026, alegando que se enfrenta a un entorno de mayor complejidad, especialmente en relación con el comercio mundial y los aranceles. Como resultado de sus reajustadas ambiciones en materia de electrificación, la empresa también ha actualizado sus ambiciones en la reducción de CO2. Para 2025, la compañía aspira a una rebaja de entre el 30 y el 35% respecto a la base de 2018, en lugar del objetivo anterior de una reducción del 40%, mientras que para 2030 pretende haber reducido las emisiones de CO2 por automóvil entre un 65% y 75% en comparación con la base de referencia de 2018, lo que supone un ajuste a la baja de su ambición de reducción anterior del 75%. No obstante, la intención a largo plazo sigue siendo convertirse en una empresa de vehículos totalmente eléctricos y también aspira a alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2040.



Comentarios
Escribir comentario