
El Chevrolet Aveo es uno de esos modelos a los que acabas cogiendo cariño. Ofrece mucho más de lo que enseña a primera vista y, además, con el reciente lavado de cara ha ganado en atractivo. En esta prueba verás por qué es un coche muy recomendable.
Chevrolet es una marcas con una de las relaciones precio/producto más interesantes que hay en el mercado. A medida que pruebo sus modelos, me reafirmo en esta conclusión. Siempre han sido coches muy homogéneos, bien equipados y coherentes con su importe y su planteamiento. Teniendo en cuenta estos puntos, las experiencias que he tenido con ellos han sido positivas.
El caso del Chevrolet Aveo 1.2 LT es el mismo. Reconozco que es un vehículo del que no esperaba ninguna sorpresa, y sí me las he llevado. A lo largo de los siete días que lo pude disfrutar, me fui dando cuenta de algunos detalles de diseño muy llamativos que no son frecuentes en un coche de precio tan ajustado; su nuevo frontal es uno de ellos. Los recién estrenados faros de doble parábola son poco habituales en su segmento: disponer de uno para las luces cortas y otro de largo alcance es todo un lujo frente a los de parábola simple con lámparas de doble filamento (las comunes H4), más usuales en su categoría. Por otra parte, la instrumentación imitando el cuadro de mandos de una moto da un aspecto muy moderno y resulta fácil de leer e interpretar; además, también otorga su punto de gracia al interior.
Por todo esto (y más que veremos ahora), el Aveo resulta un hueso duro de roer para sus competidores. Algunos cuentan con materiales de mayor calidad, pero tienen menos espacio. Ofrecen mejores mecánicas, pero diseños más anodinos…
El “lavado de cara” al que se ha sometido este Chevrolet le ha sentado muy bien. Han sido pocos detalles, pero muy acertados: los ya citados nuevos faros y parrilla delantera, las ópticas traseras, tapacubos… También destaca su equipamiento: la versión LT probada es una de las más básicas; aún así, incluye aire acondicionado, dirección asistida, elevalunas delanteros, control de crucero, limitador de velocidad, volante multifunción… no está nada mal.

En ciudad, su tamaño nos permite movernos con bastante soltura. Como la visibilidad es buena y tanto los frenos como la caja de cambios se manejan bien, te encuentras “ratoneando” entre el tráfico con agilidad. El punto menos positivo es aparcar; el Chevrolet Aveo no es tan pequeño como parece: estamos hablando de una longitud de 4,04 metros.
El Chevrolet Aveo 1.2 LT: un poco más de potencia…
Llega el momento de enfrentarse a un largo viaje con 3 ocupantes y bastante equipaje. El maletero no tiene problemas para acoger este último: sin ofrecer una capacidad récord, sí es lo bastante amplio para lo que requiere esta ocasión. El portón es grande y se puede cargar fácilmente.
Una vez acomodados y con el depósito lleno, iniciamos la ruta, que comprenderá carreteras nacionales y autovías, con 3 puertos de montaña -Los Leones, Manzanal y Piedrafita-. Los asientos, aunque sencillos, son bastante confortables y durante el trayecto no hay quejas; ni siquiera sobre la temperatura (un punto de discusión en muchos viajes): el sistema de climatización tiene un uso claro y es eficaz.
Conducir el Aveo es muy fácil. Los mandos quedan a mano y, aunque no sobra la potencia, nos movemos con bastante soltura, si bien adelantar a los camiones articulados es algo que se “atraganta”; necesitamos unos cuantos metros por el carril contrario… Mejor esperar a los tramos con 3 carriles para aventurarse. Lo malo es que éstos coinciden con las pendientes y, en ellas, el pequeño motor 1.2 de este Chevrolet necesita ir por encima de las 4.500 rpm para mantener la velocidad de crucero, disparando la sonoridad interior y penalizando los consumos, que en ciudad no han superado los 7 l/100 km.

Sobre el chasis no hay reproche posible. Los 86 CV de su motor no ponen en aprietos jamás a las suspensiones, ni a los frenos: cualquier “susto” se deberá a un exceso de optimismo por nuestra parte. En las curvas más cerradas de Los Leones, el comportamiento es muy noble; todo se mantiene en su sitio y, si lo apuramos, avisa de forma muy progresiva de que nos acercamos a sus límites. Para mantener los 90 km/h en las rampas más fuertes necesitaremos usar el cambio y reducir incluso a tercera. Por suerte, éste tiene un buen tacto y el propulsor, aunque ruidoso, aguanta bien pasar unos minutos por encima de 5.000 rpm.
En autovía, la cosa se relaja. Las pendientes no son tan pronunciadas y no hay tanta urgencia para rebasar a los camiones. Disponemos de control de crucero y limitador de velocidad gracias a un equipamiento muy completo; pulsamos una tecla y listo: es lo mejor para evitar ser “cazados” por los “paparazzi” en los suaves rasantes de la A6 a Benavente.
Los consumos a 120 km/h, llaneando, se estabilizan sobre los 6,3 l/100 km, una cifra bastante buena para un coche tan corto (algo que penaliza su aerodinámica y a esa velocidad empieza a pasar factura). Pero, al final del viaje, los 3 puertos de montaña han estropeado la media de gasto de combustible: hemos pasado a los 7,4 l/100 km. De los 600 km recorridos, apenas 40 han sido subiendo carreteras más o menos retorcidas; es significativo que este porcentaje tan bajo de kilómetros “malos” haya hecho aumentar la media en más de un litro. El motivo es sencillo: el escaso par del motor 1.2 obliga a forzarlo bastante en las rampas, un mal común a todas las mecánicas pequeñas sin sobrealimentación.
El Chevrolet Aveo 1.2 LT, amigo fiel
La vida a bordo del Chevrolet Aveo es sencilla. No hay cosas que nos distraigan demasiado, todo está en su sitio y, aunque no sobra equipamiento, tampoco falta nada de lo imprescindible. Además, sorprenden elementos como los ya citados control de crucero y limitador de velocidad (este último, cada vez más necesario).
Me han gustado los huecos que hay a los lados de la consola central, en la parte alta. Son grandes y tienen un reborde que impide que lo que dejemos en ellos salga rodando en la primera cuesta o acelerón; podemos “acomodar” las llaves o el paquete de pañuelos para que no nos molesten en los bolsillos.

La visibilidad es muy buena: los retrovisores son grandes y las ventanas, también. Como, además, son muy verticales, se aprovecha todo su tamaño. Resulta extraño regular de forma manual los espejos. El del conductor no entabla problemas, pero para hacer lo mismo con el del pasajero tendrá que ayudarnos alguien, ya que desde el asiento no llegamos a la palanca de la puerta derecha (si estamos solos, utilizaremos el clásico “estirón” y el método ensayo-error).
Los mandos están bien colocados y tienen buen tacto. De hecho, muchos de ellos son los mismos que nos encontramos en modelos bastantes más caros dentro de la familia GM.
El espacio interior es notable, igual que en el maletero, y los asientos aguantan bien el paso de los kilómetros sin proporcionar demasiada fatiga. Tal vez el único “pero” posible venga por su escasa sujeción lateral, pero es que tampoco contamos con unas prestaciones que nos obliguen a soportar aceleraciones laterales muy acusadas. Los respaldos de las plazas traseras se pueden abatir, dejando un espacio de carga muy práctico. Los materiales son fáciles de limpiar y, aunque no tienen un aspecto (ni tacto) de lujo, parecen robustos.
La nota discordante respecto a la vida a bordo la ponen las puertas posteriores. Son de buen tamaño a la altura de la cadera y la cabeza, pero en la parte baja son muy cortas, de modo que meter y sacar los pies resulta incómodo para los pasajeros de los asientos traseros.
El Chevrolet Aveo 1.2 LT en el circuito de PTC Escuela
Una vez más, he sometido un Chevrolet a la prueba en el circuito de A Pastoriza y de nuevo me ha dejado buenas sensaciones. No es el coche más rápido del planeta, pero, en su contexto, me ha parecido un vehículo muy homogéneo: sin virtudes muy destacables, pero sin grandes lagunas.

Ante todo, es un automóvil muy fácil de llevar, sin vicios ocultos y perfecto para el planteamiento que tiene. Los frenos son más que suficientes para la potencia disponible -también su estabilidad-, la dirección no está asistida en exceso, ni demasiado poco, el tamaño de los neumáticos es el apropiado… Todo está muy equilibrado.
El motor estira bien las marchas, aunque se vuelve ruidoso a regímenes altos. Su máxima virtud es una elevada sencillez constructiva que, a la larga, suele significar fiabilidad.
La carrocería balancea bastante y por ello el Chevrolet Aveo pierde algo de efectividad en las maniobras de cambio de trayectoria, como las esquivas y curvas enlazadas. Muestra una tendencia subviradora que resta eficacia, pero así se convierte en un coche fácil de conducir y predecible para la mayoría. Teniendo en cuenta que su “target” son los jóvenes con poca experiencia o las familias que necesitan un segundo vehículo, su planteamiento es consecuente con su razón de ser.
Conclusión
El Chevrolet Aveo ha resultado ser como la clásica protagonista de una serie de TV: en principio, no destaca, pero un día se quita las gafas, se suelta el pelo y acaba siendo un bellezón. Es un coche que quizá no desate pasiones, pero cumple más que de sobra con sus obligaciones. Es cómodo, bastante amplio, cuenta con detalles llamativos, resulta fiable y, sobre todo, no tiene trastienda: es lo que ves, ni más… ni menos. Su equipamiento es muy completo y, aunque pueda parecer un poco espartano, todo ajusta bien y sin estridencias.

Además, por su precio, es una de las opciones más recomendables del segmento. No busques lujos y diseños espectaculares, pero, si valoras la sensatez por encima de la apariencia, éste es tu vehículo.
Eso sí: si vas a realizar viajes por carretera o con carga, mejor vete a versiones más potentes que permitan que la mecánica complete los trayectos de forma más desahogada, reduciendo también el consumo.
¿Buscas un coche como éste?
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Nuestra valoración
No valorado
Destacable
- Imagen llamativa.
- Amplitud.
- Iluminación.
Mejorables
- Consumos.
- Potencia.
- Puertas traseras pequeñas.

Comentarios
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Hola Angel, me alegro muchísimo de ver que estás entusiasmado con tu nuevo coche. Espero que lo disfrutéis mucho y que pronto Chevrolet vuelva a comercializar sus coches de manera normal en nuestro mercado. Un saludo y gracias por tu comentario.
¡Hola Rubén! hable con el comercial y me dio garantías de que no habría problemas sobre el tema de recambios,reparaciones etc...lo que si me dejo helado fue el por que del cierre de Chevrolet en Europa...es por orden de la Sra Merkel,ya que la sra dice que las ventas de Opel dieron un bajón bastante considerable por culpa de los precios de la marca americana.En fin. Hablando sobre el Trax solo te puedo decir que es...¡una pasada de coche! Fácil manejo,equipamiento suficiente y sin muchas complicaciones(bueno,solo uno),cómodo,un maletero acorde a nuestras necesidades. Un consumo aceptable (contando que fuimos ida y vuelta Sevilla-Cadiz con el aire acondicionado puesto) a una velocidad de 120-130 km/h por la pista.Todavía tenemos que enterarnos como poner el control de velocidad. Pero desde luego tenemos una cosa clara... que hemos acertado con la compra de este coche. Un Saludo.
Hola Ángel, sí, también nosotros publicamos esa noticia en cuanto recibimos el comunicado por parte de GM. Es cierto que la marca está obligada a suministrar recambios, reparaciones, etc. pero por desgracia es imposible mantener un servicio tan bueno como lo sería si mantuviese la red comercial al completo, ya que para empezar, algunos cerrarán, con lo cual puede que ya no puedas llevarlo al taller que tenías a mano, etc. Un saludo y gracias por tu feedback.
Ruben,te dejo el enlace donde le lei la noticia. http://www.diariomotor.com/2013/12/05/chevrolet-dira-adios-a-europa-a-finales-de-2015-general-motors-cierra-filas-en-torno-a-opel-y-cadillac/
No lo se,la verdad.De todas formas y es obvio,le preguntare al vendedor. Ya te comento con lo que me conteste. Un saludo.