La marca norteamericana solo ofrece este bestial 'muscle car' con techo rígido, pero ahora una compañía especializada te lo descapota para que puedas escuchar el V8 aún mejor...
El Dodge Challenger es uno de los muscle cars más deseados que hay en el mercado americano, pero a diferencia de su principal rival, el Ford Mustang, no cuenta de serie con ninguna versión descapotable. Esto puede suponer un hándicap para los clientes que prefieren disfrutar de la conducción a cielo abierto en épocas otoñales para, además de percibir una mayor sensación de libertad, deleitarse también con el precioso rugido del motor V8 con el menor filtro posible. Precisamente en ello han debido de pensar los chicos de Droptop Customs, la empresa carrocera convertible más antigua de los Estados Unidos. De hecho, para subsanar el problema, se han sacado de la manga este Dodge Challenger Convertible que os presentamos a continuación.
Dodge fabricará un muscle car eléctrico en 2024
La compañía con sede en Florida, que cuenta nada menos que con casi 50 años de experiencia en la materia, pone esta posibilidad de modificación de la carrocería a disposición de los clientes de Dodge Challenger R/T, Scat Pack 392 y todos los modelos SRT de 2022 y 2023. El precio parte en los 25.999 dólares (unos 25.700 euros al cambio actual) y, si se quieren equipar unos asientos de cuero Katzkin especiales, habría que sumar otros 2.500 dólares más a la factura.
Vuelven los Challenger descapotables medio siglo después

De lo que no hay duda es de que el cliente ganaría con ello un vehículo mucho más exclusivo, ya que los Challenger descapotables apenas se ofrecieron como versiones de producción durante dos años (1970 y 1971.) Además, sobra decir que estéticamente el trabajo de Droptop Customs le sienta de cine…
Eso sí, el problema que te encontrarás si estás en Europa es que, como ya sabrás, aquí el Challenger no se vende. Solo puedes adquirirlo en un concesionario norteamericano de Dodge, donde te programarán un pedido para enviarlo directamente desde la planta de Stellantis en Brampton (Ontario, Canadá) al taller de Droptop Customs, agilizando así el proceso y logrando un tiempo de ensamblaje más eficiente.




Comentarios
Escribir comentario