A finales de año llegará a nuestro país la tercera generación del CR-V con una transformación orientada a la ciudad pero con vocación excursionista
A finales de año llegará a nuestro país la tercera generación del CR-V con una transformación orientada a la ciudad pero con vocación excursionista

La tercera generación del Honda CR-V ya está preparada para su desembarco en Europa. Lo hará a finales de año con unas características más orientadas al asfalto, pero que nos seguirá permitiendo cualquier excursión campera con garantías.
Desde 1996, fecha del lanzamiento del Honda CR-V, se han vendido 2,5 millones de unidades en todo el mundo. Esto da una idea de la importancia que tiene este todocamino para la marca japonesa, que, en plena vorágine de vehículos de este tipo, ha decidido ponerlo al día. Para empezar, ha modificado sus medidas exteriores para dotarlo de mayor manejabilidad en asfalto. Respecto a su predecesor, reduce la longitud en 10,5 cm y la altura en 3 cm, mientras que la anchura ha crecido en 3,5 cm- con un ancho de vías que ha aumentado 2,5 cm delante y medio centímetro detrás– . Además, baja su centro de gravedad 2,5 cm, lo que permite más estabilidad en carretera.

La última tecnología se dará cita en el CR-V gracias a sofisticaciones como el sistema CMBS (Collision Mitigation Brake System), capaz de anticiparse a la inminencia de un impacto para alertar dispositivos de seguridad -ABS, ESP, airbags…- y mitigar daños. También podrá contar con faros direccionales bixenón, asistente de aparcamiento y controles de crucero adaptativo -con funciones de aceleración y frenado automáticas para mantener la distancia con el vehículo precedente- o de estabilidad para remolque. En cuanto a sus mecánicas, el CR-V contará con un 2 litros VTEC de gasolina y 150 CV, asociado a un cambio manual de seis velocidades o a uno automático de cinco, y con el conocido motor diésel 2.2 i-CTDi de 140 CV, sólo disponible con cambio manual de seis velocidades.
Comentarios
Escribir comentario