
El nuevo Hyundai Santa Fe 7 plazas es uno de los SUV más versátiles del mercado. Es cómodo, gasta poco, es amplio y tiene un diseño acertado. No te pierdas esta prueba, en la que hemos prestado atención a cada detalle de este magnífico automóvil, que pone el listón muy alto en la categoría de moda.
En mi anterior trabajo, tuve como coche de empresa (durante algo más de un año) un Hyundai Santa Fe de la generación anterior con la mecánica 2.2 CRDi. Me dejó muy buenas sensaciones, tanto a mí como a muchos clientes a los que se lo cedía como vehículo de cortesía mientras reparaban o hacían el mantenimiento del suyo. Era amplio y confortable, y el motor, aunque no era un cohete, movía con bastante brío el conjunto. Con el ESP desconectado había que tener “sentido común” con el gas y el freno en los giros, pero no iba mal para tratarse de un SUV bastante alto.
Tenía muchas ganas de ver si en Hyundai eran capaces de mantener entre la segunda y la tercera generación del Santa Fe la brutal evolución que hubo entre el primero y el segundo, por lo que me alegré al recibir el encargo de realizar esta prueba: un Hyundai Santa Fe 7 plazas de tracción delantera y motor diésel de 2 litros.

Estéticamente no me suelo mojar, cada uno tiene sus gustos, pero personalmente creo que el nuevo Santa Fe es uno de los SUV más atractivos que hay en el mercado actualmente, sobre todo en las vistas lateral -con unas nervaduras que le dan un aspecto robusto y dinámico- y trasera. El frontal es contundente y llamativo, pero creo que está algo menos logrado que el resto del conjunto.
El Hyundai Santa Fe 7 plazas 2.0 CRDi 2WD, en detalle
Me gusta fijarme en los detalles que las marcas tienen en cuenta cuando diseñan un coche. No son pocas las veces que me pregunto si la persona que ha creado el vehículo que estoy probando ha tenido que usarlo. Esta vez no me lo cuestiono: en el nuevo Santa Fe veo muchas soluciones inteligentes que resultan muy prácticas en el día a día y que no implican necesariamente una producción cara.
Una de ellas es el hueco para colocar la cortinilla cubre-equipaje cuando no se usa. Parece una tontería, pero es un verdadero incordio quitar dicha cortinilla porque necesitas abatir el asiento; si además no tienes dónde dejarla recogida… En el Santa Fe cuenta con su sitio perfectamente definido y ordenado, un detalle muy práctico y que además tiene un coste nulo.

Otro detalle me lo encuentro en los asientos de la segunda fila. La banqueta tiene una buena regulación longitudinal y el respaldo, que normalmente sólo ofrece dos o tres posiciones, también es regulable en varios ángulos.
En el maletero es normal la existencia de tomas de corriente de 12V… pero ya no es tan frecuente que haya de 220V (me vienen genial para recargar la cámara de fotos o el portátil durante las pruebas, por ejemplo). Y menos habitual aún es poder conectar y desconectar esa corriente desde una tecla en el salpicadero, como se puede hacer en este coche.
Algo que resulta molesto y la mayoría de los fabricantes pasa por alto es la iluminación de la instrumentación. En este Santa Fe, la intensidad de la iluminación se adapta de manera automática a la claridad ambiental (salvo que tengamos seleccionada la intensidad máxima), un detalle más que demuestra lo pensado que está este coche por gente que lo usa. Además, en este caso ha sido una sugerencia del departamento técnico de la marca en España. Ya puestos a sugerir, a ver cuándo los fabricantes se animan a que el sensor de lluvia encienda también las luces de cruce, que no es nada complicado y resulta muy práctico para esos conductores que no se enteran de que su coche gris es casi invisible tras una cortina de agua…
El Hyundai Santa Fe 2.0 CRDi 2WD, en el día a día
Tras echar un vistazo al manual del coche, empieza la prueba dinámica en el día a día con este Hyundai Santa Fe.

Lo primero que me llama la atención al sentarme en él es que ofrece una postura de auténtica berlina. No he tenido que agacharme para entrar, ni trepar al asiento; me he “dejado caer” de forma natural. Una vez dentro, nada me hace pensar que estoy en un todo terreno. Es un coche amplio y me encuentro cómodo. Tengo buena visibilidad hacia delante y por los lados, algo peor en la trasera por los cristales oscuros, pero los retrovisores cuentan con un buen diseño y ayudan en las maniobras.
Circulamos por la ciudad de forma confortable, ya que las ruedas tienen bastante perfil y la suspensión se traga sin problemas los baches y los badenes. El motor es una gozada: sólo son dos litros de cilindrada y cumple la norma más severa Euro 6, algo que debería ir en contra de su rendimiento… Sin embargo, ofrece una respuesta desde el ralentí hasta las 1.500 rpm mejor que la de la mayoría de los propulsores de su cilindrada (en los que para salir con viveza hay que picar algo de embrague con el fin de tener la mecánica por encima de ese régimen). Aquí no es necesario. Metes una marcha, sueltas el embrague sin tocar el acelerador, en cuanto está rodando subes a segunda, tercera, cuarta… en apenas 60 metros estás en cuarta a 50 km/h sin el menor “tartamudeo” y, para colmo, si pisas el acelerador, el coche empuja… impresionante.

Esto facilita muchísimo el uso del Santa Fe en ciudad; apenas hay que utilizar el cambio, que además tiene un buen tacto, y los consumos se mantienen en cifras bajas, con medias de poco más de 7 litros sin necesidad del truco del start/stop.
En carretera, el enorme par de su mecánica hace que podamos ir en sexta a todas partes sin necesidad de hundir el pedal más allá de la mitad del recorrido y con un gasto medio de combustible de 6,7 l/100 km. Ten en cuenta que el viaje es de 600 km, que llevamos el control de crucero a 120 km/h y que hemos pasado por tres puertos de montaña: la cifra es muy buena.
Siempre me ha gustado el tacto de las direcciones asistidas de Hyundai y en este Santa Fe “lo bordan” con una tecla en el volante que permite variar la dureza en tres grados: confort, normal y sport, de más a menos asistida, según estemos maniobrando en ciudad o queramos más precisión en una zona revirada. Se trata de otro detalle que no cuesta mucho ofrecer una vez tenemos una dirección con asistencia eléctrica y que en este Hyundai se han preocupado de poner a disposición de sus clientes.
La suspensión me está encantando; el coche tiene un rodar de berlina de alta gama, apenas se oye un murmullo de los neumáticos en el interior y toma las curvas con una precisión difícil de encontrar en un SUV… habrá que comprobar su límite en el circuito.
Al llegar al destino, encuentro voluntarios para probar las 7 plazas y ver hasta qué punto son reales. Los asientos se abaten y despliegan con mucha facilidad y sin esfuerzo físico, pero entrar en la última fila es sólo apto para los más flexibles.
Con las 7 plazas “operativas”, el maletero es -como en todos los coches con este tipo de asientos- muy pequeño, lo que puede obligarnos a llevar un baúl en el techo o sobre el remolque.
El Hyundai Santa Fe, en la pista de pruebas
El día pactado para disponer del circuito de pruebas llovía de tal manera que habría tenido que meter la cámara en un submarino… o tirarla a la basura nada más terminar los tests.

Pese a la manta de agua sobre la pista, el límite de adherencia del Santa Fe no es nada malo, prueba de que las suspensiones hacen un trabajo más que notable. Chapeau a los señores que han desarrollado este apartado (me consta que la gente de Hyundai España ha tenido bastante que ver en su tarado), ya que han conseguido uno de los SUV con un comportamiento en carretera de los más eficaces y seguros que he probado. Además, lo han logrado sin hacerlo incómodo.
Aun así, y teniendo en cuenta el diluvio, echo de menos que ésta no sea la versión de 4 ruedas motrices: al abrir gas a la salida de las curvas, la rueda interior delantera pierde agarre y, si no quiero que el control de tracción actúe en exceso y me frene, he de ir pisando el acelerador muy suavemente a la vez que voy enderezando la dirección.
El control de estabilidad nos mantiene perfectamente sobre el asfalto aunque no hagamos las cosas bien (de hecho, hay que hacerlas rematadamente mal o ir como un auténtico descerebrado para que el dispositivo no sea capaz de resolver el problema). Afortunadamente, en Hyundai el ESP es desconectable, cualidad que aprovecho para ver las reacciones reales del coche, sin las perturbaciones de un programa informático. Una pulsación corta de la tecla oportuna desconecta el control de tracción. Si mantenemos la presión unos segundos más, apagamos completamente el ESP y un aviso nos advierte en el tablero de instrumentos de que hemos asumido el “control de la nave” por completo.

El motor diésel, lleno de par, el aguacero y la tracción delantera no son el aliado perfecto para hacer tiempos: con el fin de evitar pérdidas de tracción, hay que ir muy fino con el gas saliendo de los giros. Aun así, he mejorado algunas décimas los cronos (con mucho esfuerzo y tras varias intentonas…) respecto a la misma trazada llevada a cabo con controles.
Las frenadas “a saco” desde altas velocidades son perfectamente estables, sin el menor “zigzagueo” de la trasera (una vez más, las suspensiones contienen eficazmente los cabeceos de la carrocería, algo a lo que una generosa batalla también ayuda). En la maniobra de esquiva, las reacciones son de lo más sano.
Lógicamente, no llega al nivel de efectividad y seguridad activa de una buena berlina. El centro de gravedad está algo más alto y el generoso perfil de los neumáticos no contribuye en este apartado, pero sí está muy cerca, increíblemente cerca, superando incluso a algunas de ellas. Excelente.
Conclusión
Una vez más, Hyundai ha hecho un ejercicio digno de aplauso con el nuevo Santa Fe. Su construcción me parece muy robusta… y estar entre las 10 marcas más fiables en los EE.UU. no es una casualidad. Estéticamente, aunque no es el estilo que me enamora, me parece que tiene uno de los diseños más agraciados dentro del mundo de los SUV y es un coche muy práctico.
Disponemos de la posibilidad de llevar a 7 personas en él y, aunque en dicha situación el maletero queda reducido a poco más que el de un Smart, es un problema en todos los coches de 7 plazas que no sean casi furgonetas.

En cuanto a su dinámica, me he llevado una sorpresa muy agradable al conducirlo, ya que se lleva casi como una berlina: jamás he tenido la sensación de ir en un SUV con él, ni siquiera por la postura de conducción. La suspensión tiene un compromiso entre confort y efectividad digno de elogio. Filtra muy bien las irregularidades, hasta el punto de que casi no se nota si ruedas sobre adoquines salvo por el ruido de los neumáticos. Al llegar las curvas, el Santa Fe vira muy plano, con muy poco balanceo, y no se le atragantan los cambios de trayectoria.
La mecánica tiene un comportamiento muy agradable, llena de par en toda la gama de revoluciones; además, muestra unos consumos contenidos.
En definitiva, si hoy tuviese que comprarme un SUV, el nuevo Hyundai Santa Fe estaría entre los tres primeros candidatos sin dudarlo.
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Nuestra valoración
No valorado
Destacable
- Compromiso confort/dinamismo.
- Calidad constructiva.
- Diseño atractivo.
Mejorables
- Acceso a la tercera fila.
- Encendido automático de luces lento.

Comentarios
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Con 3.300 Km. Un Hyundai Santa Fe 2,2 Tecno me ha consumido ( reales, no de ordenador) 7,7 l/100 Km . Mayoría por autopista a 125 Km/reales.
Hola Bobby, muchas gracias por tu comentario, ya nos contarás qué tal con tu nuevo coche cuando lo tengas. Un saludo.
Me alegro oir los comentarios favorables del Santa Fe,he probado la gama alta (4x4) y la verdad que me gusto muchisimo. .En estos momentos estoy esperando a que venga una version(estetica y algun retoque interior) que esta previsto para Julio 2015, para pedirlo.
Hola Guillermo, gracias por tu interesante comentario. Un saludo.
mmmm...me sorprende que nadie se refiera a las, según yo escasas bolsas de aire, un vehiculo de este segmento debiera venir de serie con al menos 6 u 8 bolsas de aire...creo k en esto los coreanos fallan...debieran venir de fabrica con seguridad estandar en todas sus versiones...