La segunda fase del asalto europeo Infiniti pasa por versiones diésel en su oferta de modelos. La solución llega con un 3.0 V6 nacido en la Alianza Renault-Nissan.

Disponible en una primera fase en los todocamino FX y EX, el propulsor de gasóleo V9X 3.0 V6, dotado de alimentación common rail, llegará a medio plazo a la nueva berlina de la marca nipona de lujo M.


El propulsor, desarrollado sobre el bloque V6 de inyección directa y 2.993 cc alumbrado en 2005, rinde 238 CV y un par máximo de 550 Nm, constante entre 1.750 y 2.500 rpm. Se conecta a la caja automático secuencial de 7 marchas conocida de otros Infiniti y, en el caso del EX30d 8,4 litros a los 100 y 224 gr/km-, consiente un paso de 0 a 100 km/h de 7,9 segundos, que son 8,3 en el caso del FX30dS9 litros de promedio y 240 gr/km-.


Puesto a punto en las instalaciones francesas de Renault en Cleon, a 100 km de Paris, es de nuevo desarrollo y, según Infiniti, responde a los requisitos prestacionales y de refinamiento que caracterizan al resto de sus modelos. Este motor, desarrollado en vez de un V8 inicialmente proyectado, supera la norma EU 5 -para lo que entre otros adopta filtro de partículas- e irá a parar a modelos de la firma del rombo y de Nissan, de modo que irá destinado a modelos de tracción delantera, trasera o total, ya sea en posiciones longitudinal o transversal. Para ello, su arquitectura en V es inusual y cerrada: a 65º. Por su parte, la compresión es baja, lo que detemina menos vibraciones y sonoridad: 16:1.


El bloque motor, dotado de la última generación de alimentación Bosch piezoeléctrica a 1.800 bar, está fabricado en aleación de acero y grafito CGI, que permite una gran robustez y a la vez un peso ajustado. Según Infiniti, el desarrollo del motor ha supuesto pruebas por un total de 1.250.000 km, junto a test y ensayos de fiabilidad de 12.000 horas.

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