Nuevo Mazda 6 2.5 GE Luxury 192 CV: la prueba de Autocasion.comNuevo Mazda 6 2.5 GE Luxury 192 CV: la prueba de Autocasion.com

El Mazda 6 es uno de esos coches que hace que te vuelvas para mirarlo mientras te alejas tras haberlo dejado aparcado. Sus curvas son preciosas desde cualquier ángulo y su tremendo tamaño impone. Los acabados son muy buenos y los materiales no se quedan atrás. Si sigues leyendo, sabrás si este vehículo es algo más que una cara bonita.

No me gusta mojarme en esto del “look” de los coches porque cada uno tiene sus gustos, pero la del Mazda 6 es una de esas carrocerías que no me deja indiferente. La nueva línea de diseño de la marca, llamada “Kodo” en japonés, me parece muy acertada; cuando veo el vehículo a mi lado me parece casi más un concept que una berlina real. El modelo de la prueba es un Mazda 6 2.5 GE automático con la mecánica de gasolina de 192 CV y el acabado Luxury, que es muy completo.

Estéticamente, me encanta; por un lado me recuerda a “cochazos” como el Maserati Quattroporte (por la forma del frontal y aletas delanteras, sobre todo), pero también a modelos de la marca japonesa que en su día me gustaban mucho, como el Mazda Xedos 6, otra de esas berlinas que me sorprendieron y se me han quedado grabadas en la retina.

El Mazda 6, en el día a día

En cuanto veo aparecer la unidad de pruebas, me doy cuenta de dos cosas. La primera es que me encanta ese frontal con la “coraza” sobresaliente, custodiada por los faros y los pasos de rueda sinuosos. La segunda, que el color blanco enmascara demasiado la complejidad de esas curvas y cambios de superficie. Justo al lado hay otro Mazda 6 en rojo metalizado, y uno más en “azulón”, en el que se aprecian mucho mejor sus líneas.

La iluminación del Mazda6 es buena.La iluminación del Mazda6 es buena.

Por fuera me encanta… y al abrir la puerta no me disgusta lo que veo. Buenos materiales, unos asientos confortables, un interior espacioso… Me llama la atención la moldura que recorre la cintura del salpicadero: en lugar de recurrir a los típicos plásticos imitando madera o aluminio (te diré que los odio, ya que no me gusta que las cosas quieran parecer lo que no son), vemos un plástico en un tono rojizo similar a los refrescos de cola. Es original y tiene buen aspecto. Me gusta. Lo que ya no me atrae tanto es la ranura en la que se introduce la tarjeta SD con los mapas del navegador (TomTom Live de funcionamiento excelente), que desentona por sus formas algo “desfasadas” en medio de un interior muy cuidado.

Pulsamos el botón de arranque y el motor apenas se oye, pero el cuentavueltas me indica que está en marcha, así que empezamos la prueba, como siempre, moviéndonos en medio del denso trafico de la capital.

La distancia entre ejes es generosa.La distancia entre ejes es generosa.

Es un coche comodísimo, te das cuenta de ello en cuanto empieza a rodar con una suavidad pasmosa, sin ruido, sin vibraciones…y eso que llevamos unas llantas de 19 pulgadas con muy poco perfil de aire para amortiguar las irregularidades.

La transmisión automática es ideal en los atascos. Eso de poner la D y “que caigan bombas” no tiene precio. Es suficientemente rápida y realiza los cambios de manera exquisita, acorde con el enfoque que estoy viendo en este coche.

Los consumos del motor 2.5 no son muy elevados, aunque tampoco son los mejores de la categoría. El peso se nota (aunque es de los más ligeros de su clase, e incluso más que su antecesor) y también las enormes ruedas, que dificultan las cosas cuando queremos girarlas y detenerlas, debido a su gran momento angular (por su diámetro). El resbalamiento del convertidor de par de su cambio automático tampoco ayuda en este escenario por lo que, en medio del tráfico congestionado, nos vamos a cifras que están cerca de los 10 l/100 km.

La visibilidad es muy buena gracias a los grandes retrovisores. El sistema de alerta de ángulo muerto cada vez me gusta más; me parece una opción que debería ser obligatoria por su utilidad y la seguridad activa que aporta.

El interior es elegante pero sobrio.El interior es elegante pero sobrio.

Tengo que hacer unos recados antes de continuar el viaje, así que busco dónde aparcar el Mazda y me doy cuenta de lo grande que es este coche. Encontrar un hueco para él es complicado, lo mismo que maniobrar en los parkings, donde su anchura y su longitud no se llevan bien con las columnas.

Afortunadamente, termino pronto con los menesteres y puedo empezar el trayecto por carretera, donde creo que más cómodo va a estar este “buque (nunca mejor dicho) insignia”. Efectivamente, en autopista y autovía es como viajar sobre una alfombra, envuelto en un silencio impresionante y con un confort envidiable. Me gusta el manejo de los mandos: todo queda a mano y tiene un buen tacto. Con el control de crucero conectado, empiezan a caer los kilómetros sin apenas fatiga, pero los límites de velocidad permitidos me provocan una tremenda “modorra”, así que decido salir de la autovía y hacer algunos kilómetros por la carretera convencional. Aunque es más lento, exige más concentración y me “despereza”; además, podré comprobar  aspectos como su seguridad en los adelantamientos, frenos, etc.

Las ondas de la carrocería apenas se aprecian con el color blanco.Las ondas de la carrocería apenas se aprecian con el color blanco.

A lo largo del viaje con esta preciosidad he ido comprobando claramente el enfoque del Mazda 6 y la verdad es que me gusta mucho en carreteras amplias, donde resulta muy confortable gracias a su silencioso rodar y a unas suspensiones orientadas a la comodidad. Sin embargo, en zonas más retorcidas me parece algo “torpe”. Tenemos una adherencia enorme gracias a las grandes ruedas, pero la suspensión no está adaptada a ellas del todo.

Al igual que por la ciudad, el tamaño pasa factura y, en cuanto avivamos el ritmo, el Mazda 6 se muestra un poco subvirador. Las retenciones de una caja de cambios automática (aunque podemos utilizarla en modo secuencial, mediante las levas en el volante) nunca serán iguales que las de una manual, por lo que sometemos los frenos a bastante trabajo.

El ESP tiene un buen tarado, pero la desproporción entre rueda y amortiguación lo hace trabajar demasiado. Unas suspensiones confortables no son la mejor compañía de unos neumáticos de perfil bajo y de tanta goma en contacto con el asfalto… Pero volvemos a salir a la autopista y otra vez es todo suavidad, sin brusquedades. En este apartado, este coche tiene pocos rivales.

Prueba del Mazda6, en vídeo

El Mazda 6 y el sistema i-Eloop

Uno de los detalles destacados de este Mazda 6 es el sistema i-Eloop, que optimiza los procesos de carga de la batería. En realidad es un dispositivo que ya se emplea en otras marcas y que consiste en aprovechar los momentos en los que estamos frenando o reteniendo con el motor para cargar la batería, de modo que el alternador sólo absorbe energía de la mecánica en esos momentos. Es una idea inteligente y que funciona bastante bien.

El sistema i-eloop permite aprovechar mejor la energía.El sistema i-eloop permite aprovechar mejor la energía.

Un alternador de un coche moderno (que consume mucha energía eléctrica para los elevalunas, el sistema start/stop, etc) tiene una capacidad de carga normalmente entre 120 y 180 A/h; esto significa que a plena carga nos está robando unos 5 CV de potencia del motor (y, lógicamente, está consumiendo combustible). Con el sistema i-Eloop, mientras vayamos pisando algo el acelerador, el alternador no cargará -salvo que la batería baje peligrosamente de carga o tengamos encendidos fuertes consumidores eléctricos, como la luneta trasera– y aprovechará para “recuperarse” cuando “levantemos el pie” en una cuesta abajo o cuando vayamos frenando. Un llamativo display en el salpicadero nos irá indicando el proceso de funcionamiento de este dispositivo y el estado de regeneración que hemos conseguido aprovechando la energía cinética del coche, en lugar de gastar más combustible.

Otro sistema disponible en la unidad de pruebas es el control de crucero activo, que mantiene una distancia de seguridad con el vehículo que nos precede, independientemente de la velocidad que hayamos programado. Esa distancia no es en metros, sino en segundos: cuánto más rápido circulemos, más separación mantendrá, por seguridad; está muy bien pensado. Para calcular el espacio, equipa un radar que va montado tras el logo de Mazda, en el centro de la coraza delantera (algo expuesto a golpes, por cierto).

La parte trasera del Mazda 6 es muy estilizada.La parte trasera del Mazda 6 es muy estilizada.

El sistema funciona bastante bien, pero a veces resulta algo brusco. Cuando circulamos por autovía y vamos por el carril izquierdo rebasando un camión, por ejemplo, si marchamos en línea recta o estamos en una curva hacia la derecha no suele haber problemas. Pero si estamos girando hacia la izquierda, el radar detecta el camión y lo interpreta como una invasión de parte de nuestro carril, de modo que, como vamos a 120 km/h mientras él va a 90 km/h, el sistema pega un frenazo para bajar 30 km/h de golpe. En cuanto pisamos el acelerador, el dispositivo se desconecta y nos deja avanzar, pero hay que estar atentos.

En general es un sistema que me gusta, aunque hay que leerse bien el manual de instrucciones para saber cómo usarlo correctamente, ya que con él es especialmente importante señalizar la maniobra de adelantamiento mediante el intermitente: tiene en cuenta el encendido de este elemento para calcular que nos vamos a salir del rebufo del vehículo que tenemos delante y, por consiguiente, de la trayectoria de colisión.

También debemos tener especial precaución con los camiones con transportes especiales, que llevan carga con bastante voladizo por detrás del eje del vehículo. El radar, a veces, no detecta dicha carga que sobresale (ya que va mucho más alta que el haz del radar, que está midiendo la distancia de nuestro coche al eje del tráiler) y puede no calcular bien esa distancia de seguridad. Hay que tener claro que estos sistemas son una ayuda al conductor, pero que en todo momento debemos ser nosotros los que conduzcamos. Ya sé que soy un pesado con este tema, pero, de verdad, lee el manual del coche, no sólo para saber usar los elementos que has pagado, sino también por seguridad: todo esto viene explicado allí.

Conclusión

El Mazda 6 es uno de esos coches en los que uno se recrea mirándolo, sus líneas son preciosas y proporcionadas, pero para lograr que esas curvas no se trunquen bruscamente y que resulten fluidas, necesitan una carrocería con unas proporciones generosas.

Las curvaturas de la carrocería no se aprecian demasiado bien en el color blanco.Las curvaturas de la carrocería no se aprecian demasiado bien en el color blanco.

El resultado es un coche que roza los 5 metros de largo, algo que notaremos cada vez que busquemos hueco para estacionar. La segunda consecuencia es que, estéticamente, necesita unas ruedas con unas llantas de generoso diámetro; el modelo de la prueba equipa unas opcionales de 19 pulgadas que son preciosas, pero que no cuadran muy bien con unas suspensiones claramente enfocadas al confort.

La calidad percibida está en la parte alta de la tabla y su porte es innegable. Frente a sus rivales alemanes -guste o no, son la referencia en este segmento- aporta algo diferente, un buen equipamiento y unos elevados estándares de seguridad y fiabilidad.

En definitiva, el nuevo Mazda 6 es un interesante candidato para incluir en nuestras opciones de compra, especialmente si valoramos la imagen y el confort de marcha, aspectos en los que está claramente en cabeza.

¿Buscas un coche como éste?

¿Te interesa el Mazda 6, pero quizás con otra motorización o acabado? En la sección Coches nuevos de Autocasion.com puedes encontrar interesantes ofertas: utiliza el buscador para localizarlas por marca y modelo o por carrocería. Por ejemplo, en el caso del Mazda 6 puedes consultar su oferta más destacada y también las de sus rivales.

Nuestra valoración

No valorado

Destacable
  • Confort de marcha.
  • Estética.
  • Calidad de materiales.
Mejorables
  • Detalles anacrónicos.
  • Comportamiento algo torpe en carreteras secundarias.
  • Longitud excesiva.

Ver ficha técnica

Comentarios

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Hola Raúl Cara, cualquiera de ellos es una buena alternativa, pero de los que propones seguramente escogería el Mazda, no por nada concreto, pero me parece el que más personalidad tiene de todos ellos y va tan bien como los demás, además lo escogería con carrocería wagon, que no tiene sobreprecio frente al sedán y es mucho más útil, además de ser más corto y fácil de aparcar, personalmente me parece también más bonito.

R

Hola Rubén, gracias por tu respuesta la cual me ha dado mucha alegria pues este foro viene de hace algún tiempo y no tenia la certeza fuera a ser respondido, te voy poner una pregunta complicada. Mondeo, 508, Mazda 6, Insignia, Passat ? Imagínate que tienes opción a comprar un coche de esta gama y tiene que ser de combustión gasolina y cambio automático. Que coche comprarias tu? Por supuesto solo puedes decidir uno de ellos. Atentamente un saludo a todos.

R

Hola Raúl Cara, el cambio con convertidor de par tiene sus ventajas. Cierto que es algo más lento al cambiar de marcha, pero es mucho más suave en maniobras, especialmente al aparcar en pendientes, además de que suelen ser más fiables. En el caso del Mazda, para reducir las pérdidas por resbalamiento, el convertidor de par se bloquea a partir de 2.000 rpm. Un saludo y gracias por tu interesante aportación.

R

Muy buenas señores, despues de los cambios realizados en 2015 referentes a la insonorizacion de rodadura, amortiguaciones, nuevos asientos mas comodos mas la incorporación de un freno de mano automatico y inserciones de cuero en el salpicadero, a esta preciosidad solo le falta un cambio DSG. Aunque tampoco lo puedo certificar al no haberlo probado. El 192 cv hace de 0 a 100 en 7.8 y supongo que en carretera andará por los 8 litros y pico de consumo sin hacer el "gamba". Para los que estamos aburridos del gasoil me parece una gran opcion de compra. Mazda lo ha conseguido, esta entre los premiun mas asequibles. Un saludo a todos.

R

Hola Alberto, no llegas tarde ;-). El motor 2.0 de gasolina es un buen motor, le falta algo de par para mover con más soltura al coche, especialmente en los adelantamientos, pero no va mal en absoluto y es una auténtica roca. Personalmente no me pareció un coche incómodo en absoluto, más bien todo lo contrario, lo recuerdo como uno de los más confortables que he probado. Un saludo y gracias por tu comentario.

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