
Este nuevo Opel Astra GTC cuida su imagen. Un diseño muy llamativo destaca entre el tráfico, cuenta con buenos acabados y tiene un motor formidable. Sin embargo, algunos detalles empañan el resultado; te los descubrimos a continuación.
Qué casualidad, resulta que un buen amigo tiene un Opel Kadett B coupé LS de 1965 que es, prácticamente, el “tatarabuelo” del Opel Astra GTC que estoy probando. La comparativa parecía obvia: ambos modelos son la versión “chic” de dos berlinas compactas más prácticas, pero algo menos carismáticas. Casi 50 años separan estos dos automóviles y, en principio, lo único que los une es ese logotipo con el Blitz (rayo, en alemán) de Opel.
La unidad del Kadett está en estado completamente original, nunca ha sido restaurada y sólo se le ha añadido un retro trip, indispensable en los rallyes de regularidad para clásicos en los que suele participar. Se trata de la versión LS, la más equipada. Entre los elementos que la distinguían de sus hermanos están los frenos delanteros de disco, el reloj, el mechero y las ventanillas traseras tipo compás. Eso era lujo hace 50 años…puede que hoy lo confundamos con vanidad.

El Astra GTC, por su parte, cuenta con todo lo imaginable: climatizador automático, bluetooth, cuero, calefacción en los asientos, navegador, avisador de cambio de carril, sensor de lluvia… de todo. La verdad es que el equipamiento de este Opel es muy completo y hace que su precio sea muy competitivo. También posee una carrocería muy aerodinámica y un motor diésel de última generación ultra-eficiente que desarrolla 165 CV.
Su antepasado nació en una época en la que la pobreza tras la II Guerra Mundial empezaba a olvidarse. Se respira ese optimismo en su diseño y en su luminoso interior, pero todavía quedan algunos vestigios de las penurias pasadas que se adivinan en su austeridad. Su pequeño motor 1.1 de gasolina entrega 55 CV (gracias a su mayor relación de compresión y carburación frente al modelo “normal”, de 45 CV) y, pese a contar con una tecnología de los años 30 del siglo pasado, consume menos combustible que el modernísimo propulsor del Opel Astra GTC 2.0 CDTi. ¿Dónde está el truco? Pues, sin duda, en el peso. Mientras el Kadett se queda en 800 kg, el Astra GTC suma otros 1.000 kg más a esa cifra y, por si fuera poco, debe arrastrar unas ruedas de 235 mm de ancho y 19″ de diámetro.

El Kadett del 65 está inspirado en el Ford Mustang Fastback (el mítico de la película “Bullit“) de la misma época. Detalles como las falsas branquias traseras lo evidencian. El espejo en el que se mira el Opel Astra GTC es, sin duda, el Volkswagen Scirocco, sobre todo, la vista trasera, con los hombros tan marcados sobre los pilotos traseros. Sin embargo, su diseño tiene ciertos guiños a su antepasado, como podéis ver en las fotos: la forma en que se cruzan las líneas de la ventanilla trasera y la luneta, la silueta de los cristales laterales…
El Astra tiene una carrocería que llama mucho la atención. La gente se suele quedar mirando a su paso. Su color perlado tiene parte de culpa y, sin duda, las descomunales llantas opcionales de 19”, también. Ambos detalles le dan un aspecto al GTC de prototipo de salón del automóvil. Personalmente, me gusta el aspecto de este coupé de Opel.

Al abrir la puerta, noto el verdadero talón de Aquiles de este automóvil: pesa mucho. La puerta es de generosas dimensiones para dejar un buen acceso a las plazas traseras. El sistema de retención que tiene no puede mantenerla abierta si aparcamos el coche cuesta arriba, así que mucho ojo con las tibias, porque se nos puede cerrar sobre ellas.
El interior cuenta con una buena presentación. Los asientos delanteros tienen buen aspecto… Pero a lo largo de la prueba demostraron no resultar tan cómodos como pensaba para realizar largos trayectos. Además, pierden la posición al abatirlos para dejar paso a las plazas posteriores. Éstas son amplias y el acceso a las mismas no está mal para tratarse de un coupé.
La postura de conducción es muy natural: los mandos están a mano y se manejan con facilidad. En este aspecto, los únicos que me resultan un poco incómodos son los del climatizador, con teclas muy pequeñas y una distribución un poco anárquica; encontrar la función de desempañado, por ejemplo, es complicado.
En marcha con el Opel Astra GTC
Me pongo en marcha y me llama la atención la suavidad de funcionamiento del sistema Start&Stop, pero sigue fallando bastante en las incorporaciones a las rotondas, con constantes encendidos y apagados contraproducentes para el consumo.

Por ciudad, el Astra se comporta muy bien. La respuesta de este motor entre 1.500 y 2.500 rpm está llena de fuerza y nos movemos con agilidad casi sin esfuerzo. Los consumos en la urbe no se disparan demasiado, pese a la masa que hay que mover: es raro ver un gasto de combustible de más de 7 litros en el ordenador.
El peligro aquí lo marcan las enormes llantas. Ojo con los bordillos de las aceras, porque es fácil pellizcar el flanco y arruinar el neumático. En mi opinión, pondría los sensores de aparcamiento en las llantas, en lugar de en los parachoques. Cuestión de costes: pintar el parachoques es mucho más barato que cambiar una cubierta de 235/35-19, que tiene un precio unitario de nada menos que 270 euros… Sustituir las ruedas de este compacto cuesta tanto como hacerlo en un Porsche Boxster, que triplica su precio.
La ciudad se queda atrás; me esperan unos cuántos kilómetros de carretera nacional, comarcal y autopista. A medida que los recorro, los asientos de aspecto impecable empiezan a resultar incómodos. La suspensión en modo normal absorbe bien las imperfecciones del asfalto y el chasis Flex-Ride demuestra sus bondades, evitando que los rodillos que tiene por neumáticos busquen cualquier irregularidad con la dirección. Comparado con el Chevrolet Cruze que probamos anteriormente, el Astra es algo más torpe, se notan los kilos “extra”. Además, las reacciones son mucho más secas por culpa de unas ruedas -insisto- demasiado grandes.

La unidad de pruebas cuenta con los faros de xenón adaptativos AFL+; siempre que lo pruebo, me parece el mejor sistema de iluminación que hay en el mercado: toda una garantía de seguridad y ausencia de fatiga para la vista, aunque, personalmente, prohibiría el cambio automático de luces largas a cruce. Me he encontrado con 372 coches y camiones y en 41 ocasiones los he deslumbrado.
[auto_quote quote=”El ojo que todo lo ve” quote_title=”Opel Eye” quote_description=”Esta cámara que va en el parabrisas hace algunas cosas muy bien, pero otras, no tanto. La idea de indicar en el ordenador de a bordo la última señal vista por el ojo me parece muy buena: más de una vez me ha sucedido que no recuerdo cuál es el límite de velocidad en el tramo por el que circulo. Con el Opel Eye y su sistema de reconocimiento de señales de tráfico, se acabó el problema. Sin embargo, el dispositivo de alerta de cambio de carril involuntario y el anteriormente descrito de cambio de luces largas a cortas muestran algunos fallos.”]

La cosa parece que se anima… Empieza a caer un fuerte aguacero y de nuevo sale a relucir el problema de las ruedas: en los peraltes de las curvas se forman pequeños regueros y, a 120 km/h, unas cubiertas tan anchas convierten el Astra en una Zodiac. Si no quiero padecer aquaplaning, más me vale bajar el ritmo; con semejante sección es difícil desalojar el agua bajo los “pies” del GTC.
El viaje llega a su fin; dejo el Opel Astra en el garaje y me giro para verlo mientras me alejo. “Es bonito el condenado”, pienso. Tiene todos los ingredientes para ser un coche excepcional: un buen chasis, un gran motor y caja de cambios, diseño atractivo…pero sin esas ruedas que empañan sus prestaciones, el conjunto sería redondo.
El Opel Astra GTC, en el circuito
No me he olvidado todavía del buen sabor de boca que me dejó el Chevrolet Cruze, con el mismo propulsor y chasis. Siendo el Opel Astra un modelo muy cuidado, esperaba que lo superase. Con la suspensión en modo normal, se comporta de forma bastante convincente, pero es claramente más “torpe” que el Cruze: el peso y las ruedas pasan factura. Si elegimos el modo Sport, la cosa no mejora: la suspensión es muy seca y se producen algunos rebotes que vuelven el vehículo muy nervioso. Volvemos al modo normal.
El Astra va tan “sobrecalzado” que las suspensiones no trabajan todo lo bien que deberían. Estéticamente, estas llantas le sientan muy bien, pero dinámicamente, lo estropean.
Conclusión
El Opel Astra GTC 2.0 TDCi cumple de sobra su cometido de llamar la atención y deleitarnos la vista. El motor de 165 CV tiene muy buen tacto y no es nada tragón. Además, el equipamiento es muy completo. Si igualamos su máximo oponente en equipamiento, el VW Scirocco, sale por un pico más…

El Astra GTC es un coche con bastante personalidad y buenos acabados. Si buscas un automóvil divertido, pero que también tenga cierta practicidad para 4 pasajeros y unos consumos razonables, este Opel es tu coche. Eso sí, ahórrate las ruedas opcionales de 19”, que empañan sus cualidades dinámicas. Además, que en un coche de 25.000 euros tengas que gastar otros 1.100 cada 30.000 km para cambiar los neumáticos, me parece desproporcionado.
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Nuestra valoración
No valorado
Destacable
- Imagen atractiva.
- Motor.
- Equipamiento.
Mejorables
- Mucho peso.
- Llantas excesivas.
- Abatimiento de asientos delanteros.
Comentarios
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Pues muchas gracias por tus repuestas, me han sido de gran ayuda y la verdad que da gusto hablar con gente como tu, sigue así, y de nuevo graciasun saludo
Pues con esos km y tan poco tiempo no te preocupes, taller oficial y listo. Es normal que en los primeros km salgan algunos detalles por pulir. He sido jefe de postventa de algún concesionario y solía pedir el día de la entrega del vehículo que nos presentasen al comprador e invitarle a traer el coche por el taller tras los primeros 1000 km para revisar niveles, aprietes, etc. Así que no te preocupes que seguro que te lo dejan "fetén". El precio es bueno con ese equipamiento. Has hecho una buena compra y además es un coche que te gusta, enhorabuena.
Si el coche ahora tiene 900 km y un mes o asi, tengo 3 años de garantía, hoy el problema del star-stop a desaparecido, pero aun asi lo llevare al taller oficial, también te quería decir que el coche me a salido por 24.000€ el 165cv, lleva los faros de xenón, sensor de aparcamiento, tapicería de semi cuero y el gps, ves excesivo el precio o esta bien? Muchas gracias
Si el coche está en garantía, lo mejor es que lo lleves a un taller oficial que debería responsabilizarse de ambos problemas. Si no está en garantía, el problema para llevarlo a un taller no oficial es que es un modelo muy reciente y las máquinas de diagnosis puede que aún no tengan el software adecuado para diagnosticarlo... ¿te funciona bien el control de crucero? Si es un fallo del sensor del pedal del embrague, puede que no funcione tampoco el cruise. En algunos modelos pasa, pero no conozco la lógica del multiplexado de tu Opel, no puedo asegurártelo.
Muchas gracias por las respuestas, ya que es obvio que entiendes de todo esto, ¿que es lo que debo o puedo hacer?, gracias un saludo