Llega la versión más radical del compacto 308, realizada por Peugeot Sport y con las siglas GTi en su chapa y en su motor, un 1.6 en versiones de 250 CV (29.900 euros) y 270 CV (32.400 euros).
Me ha gustado la apariencia sin estridencias, casi elegante, del exterior de este 308 GTi, pero me llena más su interior, con esos asientos que te abrazan y ese puesto de conducción del que siempre he sido defensora (quizás porque mi anatomía también es compacta). Tanto los materiales como el estilo y los colores de todos los elementos del habitáculo remiten a una estética de las que llenan: aluminio, pespuntes rojos, piel y Alcantara…
Pero es que luego giras la llave y el sonido del motor te encanta y te empuja a meter la primera y a pisar el acelerador, que es el momento en que ya te enamora mientras le vas indicando, con suavidad y precisión, por dónde ir y cómo afrontar la carretera. El 308 GTi te obedece y te llena de emociones y sensación de que controlas trayectorias, aceleraciones y frenadas. Cada minuto de conducción te “engancha” más y lo quieres llevar más lejos y con más eficacia, mientras te deja acelerarlo, frenarlo y recuperar vueltas sin problema… divirtiéndote al volante. Todo eso en unos minutos que nos han dejado claro que hace falta más tiempo para extraerlo todo lo que puede dar… y conocer sus puntos flojos, que hoy era difícil ver.
Peugeot Sport ha hecho un buen trabajo y la marca espera que al menos 200 compradores al año lo aprecien hasta el punto de convertirse en clientes de la marca del león. Cruzar la barrera cuesta, como poco, 29.900 euros; el tope de gama, 32.400.
Vídeo: El Peugeot 308 GTi, en acción
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