
Acabo de probar el nuevo Seat León, cuyo período de pedidos comienza la semana que viene, y estoy totalmente seguro de esta afirmación: es el mejor Seat que se ha fabricado hasta la fecha.
El Seat León es, tras el Ibiza, el modelo más importante para la marca española. Las dos generaciones anteriores han demostrado su valía con unas cifras de ventas y un nivel de satisfacción más que respetable.
Esta nueva versión -a la venta en diciembre, ya se pueden hacer pedidos; llega a los concesionarios en el mes de enero- supone toda una revolución de su concepto. Para empezar, el nuevo Seat León, a diferencia de sus antepasados, ofrece 3 carrocerías claramente diferenciadas: 5 puertas, 3 puertas (el modelo más deportivo, denominado León SC) y la familiar León ST. Estas últimas verán la luz, probablemente, en el próximo Salón del Automóvil de Ginebra.

Sin embargo, no es ésta la mayor diferencia con sus ancestros, sino su calidad constructiva, su diseño y su tecnología (apartados en los que ya antes no se quedaba “descolgado”). En mi opinión, el nuevo Seat León supone una evolución tan grande respecto a los anteriores que bien podría haber cambiado de nombre.
Por fuera resulta atractivo -personalmente, su vista lateral me recuerda a otros modelos asiáticos y también a su “hermano pequeño”, el Ibiza- y algunos detalles le sientan muy bien, como las nervaduras de la carrocería que, además, aportan mayor rigidez frente a pequeñas abolladuras. La parte frontal te desafía a mirarle a los ojos; sus recién estrenados faros (con tecnología LED por primera vez en la categoría, de serie en el acabado FR) son muy llamativos y sirven de marco al nuevo logo de la marca, reproduciendo sus formas.

Los ajustes son muy buenos y el coche tiene un gran empaque a primera vista. Lo mejor de todo es que esa grata sensación inicial se reafirma cuando nos metemos dentro. Como siempre digo, el tacto de los elementos que tocamos con mayor frecuencia (mandos de luces, intermitentes, limpiaparabrisas, cambio…) en nada envidia a sus hermanos alemanes, lo mismo que sus acabados.
La presentación del interior es sobria, pero los remates son de calidad y la ergonomía, muy buena: las teclas son grandes, están ordenadas y en su sitio.
Pude probar el Seat León más potente de todos -aún no se comercializará en nuestro país-, con mecánica 2.0 TDI de 184 CV. Más que por su potencia (que también) me ha sorprendido por su finura de funcionamiento, con una rumorosidad bajísima: si no miras el cuentavueltas, no sabes si vas en cuarta o en sexta… Impresionante, de verdad. Unida al excepcional filtrado de las suspensiones, nos hace pensar que estamos viajando “a lomos” de una berlina de lujo.

Nunca en mi vida he tenido este tacto en un Seat, jamás. Las suspensiones absorben los baches sin que te enteres, pero sujetan el coche de maravilla. Adiós a aquellas amortiguaciones demasiado “secas”: sorprende cómo han logrado unir conceptos tan antagónicos como confort y eficacia, agilidad y nobleza…
En el acabado FR, el sistema MDI nos permite elegir entre varios modos de funcionamiento: Normal, Sport, Económico y personalizado. Con ellos, se ajusta el tacto del pedal del acelerador y la dirección asistida: podemos configurar el coche al milímetro según nuestros gustos. En los modelos con cambio DSG también varía el mapa de gestión de la transmisión.
Los motores buscan la máxima eficacia y tienen los últimos adelantos disponibles. En este sentido destaca el uso de una bomba de aceite de caudal variable que permite ajustar la presión del lubricante a las necesidades reales; esto evita las pérdidas por rozamiento e impide crear una presión que realmente no se necesita en determinados escenarios. Va movida por una correa -en lugar de por piñones- dentro del cárter, a tenor de lo que pude ver en el propulsor seccionado expuesto durante la presentación.
Nuevo Seat León: más grande por dentro y menos por fuera

La habitabilidad del nuevo Seat León me ha parecido un detalle digno de destacar. Las plazas traseras han ganado en anchura y espacio para las piernas, resultando mucho más confortables y utilizables que en las generaciones precedentes. También crece el maletero (casi 40 litros), de formas muy cuadradas y profundo, tal vez en exceso. No estaría de más que el portón dejase un acceso más bajo, con el fin de no tener que subir tanto los bultos para salvar el umbral.
Así, mediante el empleo de la plataforma MQB del Grupo Volkswagen, el León optimiza el espacio, siendo más amplio en su interior, sobre todo gracias a su mayor batalla (distancia entre las ruedas delanteras y las traseras). Pese a que su longitud total es sensiblemente menor, el nuevo modelo tiene mejores cotas de habitabilidad. Dicha plataforma MQB permite, también, aligerar el peso total del coche en 90 kg y dotarle de un centro de gravedad más bajo, por lo que los consumos se reducen, mientras sus aptitudes dinámicas mejoran. Todo un logro digno de elogio y que, a tenor de cómo iba el modelo que pude probar, se nota mucho a sus mandos.
Vídeo del nuevo Seat León en la presentación
Nuevo Seat León 2013: la gama
Desde su lanzamiento, el Seat León contará con siete mecánicas: 3 diésel (TDI) y 4 de gasolina (TSI). El precio de partida de los modelos asociados a estas últimas será de 14.990 euros, mientras que las TDI arrancan en 17.720, una diferencia considerable que penaliza la rentabilidad de los propulsores de gasóleo. Más adelante saldrán, presumiblemente, las mecánicas de gasolina de 180 CV y diésel de 184 CV. Cada motorización se puede elegir en tres niveles de acabado: Reference, Style y FR, con personalidad propia.

Los propulsores elegidos para el lanzamiento del nuevo Seat León se quedan por debajo de los 110 g/km de CO2, por lo que pueden suscribirse al Plan PIVE:
- 1.2 TSI de 86 CV
- 1.2 TSI de 105 CV
- 1.4 TSI de 122 CV
- 1.4 TSI de 140 CV
- 1.6 TDI de 90 CV
- 1.6 TDI de 105 CV
- 2.0 TDI de 184 CV
Nuevos faros con tecnología LED en el Seat León 2013
El nuevo León es el primer automóvil de su segmento que monta los faros con tecnología 100% LED; además de una estética muy personal, proporcionan una excelente seguridad activa gracias a su gran capacidad para iluminar la carretera de forma casi perfecta.
Si solapamos las siluetas de estos faros, una contra otra, obtenemos el diseño del nuevo logo de Seat, que se estrena en el León y se irá introduciendo en el resto de los modelos de la marca paulatinamente. En esta ocasión, la “S” está formada por dos cuñas muy marcadas que se reproducen en varios trazos de la carrocería: faros delanteros, pilotos traseros, LED, rejillas de aireación…
El enfoque del nuevo Seat León es mucho más maduro. Busca atraer a conductores de mayor edad que antes y se nota en su incrementada amplitud, detalles de acabado, finura de rodadura… pero sin dejar de lado a su público joven de siempre, que estará encantado con sus formas angulosas y llamativas, sus prestaciones y su tacto preciso. Sin lugar a dudas, la marca se merece la enhorabuena. Chapeau, señores

Comentarios
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Hola Álvaro, a mí no me gustan mucho las direcciones paramétricas porque nunca sabes muy bien en qué punto estás y si va a girar más o menos de lo que esperas. La dirección del León me pareció suficientemente directa y más intuitiva que las paramétricas. No te fies tanto de las vueltas de volante, hay coches que sólo dan 2 vueltas pero es porque el coche apenas gira, y otros con 3 vueltas que giran una barbaridad. Un saludo !
muy interesante, lo que sí me interesa es que tenga pocas vueltas de volante y sea superdirecta, y que haya curvas que ni siquiera necesites "coger volante" . No sé si has podido comparar alguno de 2,2 con este León y en general que te parece en este sentido. De hecho ahora mismo estoy conduciendo un VW Polo y lo que calculo a ojo es que tiene 2,5. Me extraña que un coche como el León FR tenga 2,8.
Gracias Rubén, por lo que comentas se le quitan a uno las ganas de comprarse un diésel ;-) He estado mirando y veo que en el FR existe la opción del FR Dynamic Pack que al parecer, a parte de incluir lo de la suspensión adaptativa DCC que me comentabas no la veías muy práctica, sí que parece incluye la dirección progresiva que según me comentan lleva el León CUPRA. La cuestión es que veo que tanto el Golf GTI, GTD y CUPRA llevan una dirección con tan sólo 2,2 vueltas de volante entre topes, en cambio el FR tiene 2,8 vueltas. Quería saber si te parece la dirección suficientemente directa para conducción deportiva/ciudad, ya que a mi me gusta una dirección extremadamente directa. Lo único que el tema de que sea progresiva tampoco me hace mucha gracia, al parecer si giras poco no gira mucho y cuando detecta que quieres girar más entonces gira mucho más. Ese aspecto en concreto no lo veo
Hola Álvaro, no he probado las dos versiones que comentas, sólo el diésel, pero sí que se notan las diferencias de peso en el eje delantero bastante en todos los coches que he probado, eso y el techo panorámico de cristal (que añade bastantes kilos a mucha altura del suelo) son prácticamente las cosas que más afectan al comportamiento del coche. Los diésel tienen por ese motivo un tarado de suspensiones y estabilizadoras diferentes. La mayor diferencia, más que en el paso por curva, lo tendrás en los cambios bruscos de trayectoria, curvas enlazadas, esquivas, etc. En circuito se nota una barbaridad, en carretera no tanto, sólo cuando cometes errores y hay que solucionarlos es cuando se nota el exceso de inercia en el eje delantero. Un saludo.
Buenas Rubén, se me había olvidado preguntarte acerca del subviraje de los diésel frente a los gasolina. No sé si has podido comparar el León FR STI 1.8 180 CV y el TDI FR de 184 o coches similares. Veo que la diferencia de peso es significativa entre el diésel y el gasolina, y la diferencia se centra básicamente en el bloque motor, o sea en el tren delantero. Me gustaría saber qué impresiones tienes al respecto en una carretera virada o en circuito. ¿Se te hace incómodo el diésel de conducir respecto al gasolina debido al mayor subviraje del diésel? ¿Hay mucha diferencia en la entrada en las curvas y cambio de dirección? Saludos.