
El nuevo Toyota Rav4 Autodrive se ha civilizado bastante respecto a su predecesor, ganando mucho en versatilidad y aptitudes para el día a día ya que es más suave y cómodo. Por contra, carece de ese puntito aventurero que lo caracterizaba.
Hace relativamente poco que os mostrábamos las cualidades del nuevo Toyota Rav4 durante su presentación en España y, casualidades de la vida, nos han dejado la misma unidad para realizar una prueba a fondo del modelo durante una semana en la que he podido recorrer casi 2.000 km a sus mandos.
La versión de prueba es la equipada con la transmisión automática y sistema de tracción total con reparto variable adosada al motor diésel 2.2 de 150 CV y con el nivel de equipamiento más alto.

Exteriormente el cambio es más que notable. El nuevo Toyota Rav4 tiene los rasgos de los Toyota más modernos, de hecho, casi parece un Auris con el chasis elevado y ruedas más grandes, sobre todo en la vista frontal y trasera, con unos faros y grupos ópticos muy similares.
Resulta llamativo ver como mientras sus rivales, particularmente los coreanos, están reduciendo las cilindradas de sus motores para reducir consumos y emisiones, Toyota insiste en emplear un motor 2,2 litros para entregar 150 CV donde sus contrincantes se conforman con mecánicas 1.7 o como máximo 2 litros. A priori debería verse beneficiado con una mayor cifra de par y fiabilidad, pero no lo tengo tan claro.
El Toyota Rav4 en el día a día
Sigo sin encontrar claras ventajas en una carrocería de todo terreno para circular principalmente por la ciudad, y eso que el nuevo Rav4 está particularmente bien dotado para el día a día sobre el asfalto. Tan sólo su mayor visibilidad y facilidad de acceso al interior para ciertas tallas son ventajas claras en este tipo de carrocerías.
El habitáculo de este Toyota es muy amplio y confortable. El diseño es muy sobrio, con preponderancia para las líneas rectas, lo que le da un toque algo retro, además deja algunas teclas muy ocultas para el conductor, especialmente las de la consola central.

El maletero es muy bueno y por fin contamos con un portón de apertura vertical que ocupa mucho menos espacio una vez abierto respecto al de apertura lateral de versiones precedentes.
El equipamiento de la unidad de pruebas es completísimo: sensor de ángulo muerto, asistente de cambio de carril, asientos de cuero calefactados, xenón (parece que a los japoneses les cuesta abandonar las lámparas halógenas para la luz de carretera…), navegador, volante multifunción, cambio automático, manos libres, control de crucero… de todo, eso sí, la factura se aproxima peligrosamente a los 50.000 euros, una cifra que me resulta excesiva para un coche con tal profusión de plásticos en el interior.
La visibilidad es muy buena y el cambio automático definitivo a la hora de movernos por la ciudad. El motor es bastante ruidoso y los consumos algo elevados. El arrastre de la tracción total, el peso y las pérdidas del convertidor de par suponen un lastre importante y nos movemos en cifras que rondan los 8 l/100km en ciudad.

En carretera el Rav4 mantiene las buenas sensaciones generales aunque, con el paso de los kilómetros, los asientos acaban fatigando bastante, con una banqueta muy horizontal que hace que carguemos demasiado la parte baja de la espalda. Una lástima que no sea regulable en inclinación.
Pese a carecer de xenón para las largas, la iluminación de la carretera es bastante buena y no lo echaremos demasiado en falta.
La potencia del motor es suficiente y la caja de cambios no va mal en autovía, pero si empezamos a subir un puerto o necesitamos realizar un adelantamiento, lo mejor es que cambiemos de forma manual. El quick down es muy exagerado y nos dejará el motor casi a régimen de corte, algo absurdo en un diésel, lo que hará que no tengamos mucho par para iniciar el adelantamiento y además obliga a realizar un cambio de marcha en mitad de la maniobra. Mejor poner el selector en modo manual y bajar una marcha o dos para quedarnos cerca de las 2.000 rpm al iniciar la maniobra. Así contaremos con todo el par.
Los consumos en carretera siguen sin ser buenos aún teniendo en cuenta su condición de tracción total, manteniéndonos en todo momento por encima de los 7,4 l/100km.

Si decidimos aventurarnos fuera del asfalto, el sistema de tracción total con reparto variable funciona bastante bien. Da preponderancia al eje delantero, pero es suficientemente rápido transfiriendo par al eje trasero cuando se necesita, por lo que la motricidad del Rav4 es lo bastante buena como para sacarnos de muchos apuros. Los límites nos vendrán impuestos por los neumáticos 100% de asfalto y unas cotas todo terreno algo precarias.
El Toyota Rav4 en la pista de pruebas
Como todos los SUV, la dinámica del Toyota Rav4 está muy condicionada por la mayor altura de su centro de gravedad, así como por el tipo de neumáticos que deben incorporar. En el caso de la unidad de pruebas, gracias al buen guiado de su eje trasero y el acertado tarado de las suspensiones, estamos ante uno de los mejores en su categoría, aunque ganar puntos en asfalto frente a su antecesor ha reducido sensiblemente sus cualidades 4×4.

El sistema de tracción total con reparto variable funciona muy bien y el Rav4 cuenta con una motricidad muy buena incluso sobre el asfalto mojado, esto permite una buena salida de las curvas. Los frenos también funcionan muy bien y podemos detener este Toyota en distancias bastante cortas y de forma bastante estable.
El mayor punto negativo en cuanto a su comportamiento dinámico lo tendremos en su caja de cambios automática, con unas decisiones de cambio un tanto erráticas, es frecuente que tenga que dar la orden de deshacer un cambio que ha ordenado previamente y, además, es algo lento de reacciones comparado con otras transmisiones automáticas.
El motor cumple bien en cuanto a prestaciones pero sus consumos son algo superiores a los de otros rivales y el sonido se cuela con cierto descaro, aunque ha mejorado mucho respecto a su antecesor.
Conclusión
El Toyota Rav4 ha ganado bastantes enteros en el uso diario y se ha civilizado. Por desgracia en esta evolución ha perdido parte de sus buenas cualidades en el campo, pero lo cierto es que vamos a agradecer muchas más veces que el portón se abra hacia arriba y no lateralmente que el no poder llegar a la cima por algún camino, algo que cada vez está más restringido.
Su evolución estética es más que patente, con una imagen muy llamativa que lo asemeja a su hermano, el Toyota Auris, sobre todo en la vista frontal y trasera.

Me ha gustado más su aspecto exterior que el interior, con algunos plásticos mejorables y con una forma un tanto retro que deja en una ubicación muy incómoda algunos de los mandos, bajo la repisa central. Tampoco el motor diésel es una referencia en su segmeto, aunque se ha reducido notablemente su rumorosidad, sigue siendo de los más cantarines del mercado y los consumos tampoco destacan por su economía.
En conjunto es un producto muy interesante, pero mientras que hace unos años campaba a sus anchas, hoy en día es la categoría reina y la competencia es feroz.
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Nuestra valoración
No valorado
Destacable
- Confort de marcha
- Amplitud interior
- Imagen de marca
Mejorables
- Interior soso
- Consumos elevados
- Calidad de los plásticos


Comentarios
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Hola Daniel, disculpa si me excedo en los comentarios. Ciertamente el tema de las líneas es cuestión de gustos, hay a quien le gustan más las formas rectas y clásicas de Toyota que las redondeces y abombamientos de otras. Un saludo!
No me ha desagradado la prueba, de hecho me ha parecido bueno el análisis. Es en los comentarios donde creo que te pasas un puntito. No dudo que las líneas rectas sean más económicas en la producción, eso es un dato objetivo, lo que no creo (viendo toda la flota Toyota en la que sí hay modelos con curvas) que la elección sea para abaratar costes, para mi y para muchos, el diseño exterior es todo un acierto. Dónde hay unanimidad es en el interior, que no acaba de convencer a nadie. Saludos
Hola Daniel Martín, efectivamente no tengo un Toyota, pero he probado varios y de otras marcas y puedo comparar, es parte de mi trabajo ser crítico... y sí, las formas rectas son mucho más baratas de fabricar que las curvas, porque los ajustes son mucho más sencillos de hacer y los moldes también. En cuanto a la calidad, como digo, Toyota a levantado bastante el pie, cierto que no es la única, pero eso no significa que no sea cierto. Un saludo y gracias por tu comentario, aunque lamento que te haya desagradado la prueba.
Rubén Fidalgo, qué manera de desprestigiar un coche y una marca como Toyota, me parece lamentable. Y decir que las líneas rectas son más baratas y de ahí la elección del diseño de este Rav4...en fin. Como se nota que no has tenido un Toyota
Hola Sergi, efectivamente estos coches son sosos como ellos solos. Sobre la calidad... personalmente creo que Toyota ya ha tenido más calidad que la que ofrece en sus modelos actuales. Un saludo y gracias por compartir con nosotros tu experiencia.