
El Citroën C4 Cactus me dejó un buen sabor de boca en el breve contacto que tuve con él durante su presentación. Ahora lo he sometido a un duro examen durante más de 2.000 km de pruebas y me han convencido muchas de sus soluciones. Así ha respondido el Cactus a este "test".
Aunque considero un tanto exagerada la afirmación de que este modelo sea tan revolucionario como lo fue en su día el Traction, lo cierto es que me ha sorprendido la expectación que despierta el Citroën C4 Cactus. Normalmente, suelo enseñar los coches de prueba a algunos amigos para escuchar lo que comentan, en parte por si a mí se me escapa algún detalle, pero también para hacerme una idea de lo que puede opinar “el mercado”. En esta ocasión no sólo no se han hecho de rogar, sino que hasta me han llamado para verlo “en directo”. En general, las críticas son buenas, aunque hay detalles que no han gustado, como el mal ajuste de la goma que sirve de frontera entre el cristal del techo y el tapizado o las ventanillas traseras de tipo compás.
Guardaba un buen recuerdo de la toma de contacto en su presentación hace unos meses y, tras siete días y más de 2.000 km, me reafirmo: es un producto muy interesante y una buena alternativa de compra. Es práctico, tiene personalidad y tanto su precio como los consumos están muy ajustados.
Aunque estéticamente sea algo “complicado”, es de agradecer que las marcas “se mojen” un poco en sus diseños y salgan cosas alegres y diferentes. Además, aunque al principio el Cactus choca bastante (irónicamente, debido a sus airbumps), lo cierto es que cuanto más lo ves, más gusta.
La unidad de pruebas cuenta con el acabado más alto, el Shine, y con el motor HDi de 92 CV asociado a la caja de cambios robotizada ETG6 de seis velocidades. Así, se posiciona en la parte más alta de la gama (mientras no empiece la comercialización de las motorizaciones Pure Tech de 110 CV: con ellas se sustituirán los vetustos tambores traseros por unos discos de freno).
En definitiva, el Cactus me ha parecido un automóvil muy recomendable y bien posicionado frente a la competencia. De sus rivales, tal vez el que tenga un planteamiento más parecido sea el Renault Captur (curioso que hasta el nombre comparta letras y sonoridad), también con soluciones prácticas y una estética llamativa, pero no es el único.
Diseño: Citroën C4 Cactus HDi automático: mejor "en directo"

Si por algo destaca el Citroën C4 Cactus es por su llamativo diseño; no deja a nadie indiferente. La gente se gira al pasar. Cuando regresas al sitio en el que lo has dejado aparcado, es bastante probable encontrar algún curioso tocando los airbumps o mirando a través de las ventanillas.
Personalmente, me gusta que Citroën vuelva a arriesgarse con un diseño y encuentro interesante que por fin los parachoques sean eso, para-choques, en lugar de una pieza cara que se araña a la mínima. Además, han conseguido que algo práctico sea precisamente una de las principales señas de identidad del modelo.
He oído comentarios de todos los colores… pero incluso los que dicen que les parece poco acertado encontrar esa pieza de plástico ocupando media puerta piensan que es aún más feo descubrir su coche rayado. O con el típico “picotazo” en la chapa provocado por el bruto de la plaza de al lado, que abre la puerta hasta que hace tope contra nuestro vehículo. Si con dicha pieza lo evitas, bienvenida sea; ya no parece tan “poco estética”, ¿verdad?
El Cactus es uno de esos coches que necesitan que “los vistas” un poco. Los modelos básicos resultan algo sosos, pero en cuanto subes un peldaño y cuentas con las barras de techo y unas llantas de aleación (todas ellas de diseño bastante llamativo), acaba resultando un automóvil muy “pintón”.
Hay ocho colores disponibles para la carrocería y 4 para los “bumpers”; la unidad de pruebas posee una de las combinaciones más elegantes, con la pintura blanca metalizada y los airbumps en tono chocolate -asociado todo ello a llantas de 17 pulgadas-. Se trata de la serie especial Moonlight y su precio de tarifa es de algo más de 22.000 euros, aunque hay interesantes ofertas que reducen notablemente esta cifra.
Interior: Citroën C4 Cactus HDi automático: muy "femenino"

Encuentro el diseño del salpicadero del Cactus claramente enfocado hacia el público femenino, con la tapa de la guantera imitando un bolso, los tiradores para cerrar las puertas que recuerdan a las asas de una elegante maleta de piel, etc.
De nuevo, la gente de Citroën ha demostrado ingenio al diseñar el airbag del copiloto montado en el techo. De este modo han creado un salpicadero más bajo y con más libertad en sus formas, contando con una amplia guantera. Lástima que se hayan olvidado de dejar espacio para un aireador de la climatización, no sólo para mantener fresco al copiloto; también para desempañar la ventanilla.
Al tratarse del modelo automático, el asiento delantero es corrido. Es más un tema estético que práctico, pues no pueden viajar tres pasajeros delante en este coche. La postura al volante es correcta y la visibilidad es buena, pero el mullido de los asientos resulta algo blando, lo cuál es cómodo en recorridos cortos, pero en los viajes largos aparece la fatiga antes de lo deseable.
La instrumentación es muy legible y sencilla, aunque echo en falta un termómetro del refrigerante. Lo que más me llama la atención es lo bien que se ve el display digital incluso dándole el sol.
Las plazas traseras tienen un buen espacio para las piernas y la distancia hasta el techo permite que 4 adultos altos puedan viajar confortablemente en el Cactus. El problema es la cota de anchura atrás, donde 3 pasajeros irán apretados y no podrá viajar nadie más si utilizamos dos sillas infantiles.
El maletero también es amplio y presenta formas muy cuadradas, lo que hace muy fácil acomodar el equipaje. Para aligerar el peso, el asiento trasero es de una pieza; no está disponible con el respaldo partido. Si necesitamos abatirlo, tendremos que hacerlo por completo. No está muy bien solucionado, ya que no deja un suelo plano.
Las ventanillas traseras son abatibles de forma “pop out” en vez de descendentes. Esto permite una construcción más ligera y barata de las puertas posteriores. Prefiero el ahorro en el precio del coche y en el consumo de combustible que el inconveniente de no poder abrirlas; al fin y al cabo, en pocas ocasiones abrimos las ventanillas traseras. Sin embargo, algunas personas a las que les he enseñado el coche han comentado que no les gustaba este detalle.
Los ajustes y los materiales no están mal en líneas generales, pero hay elementos que “cantan” demasiado, como los pliegues que se forman en la goma que bordea el tapizado contra el cristal panorámico del techo, como puedes ver en la galería de fotos.
También para abaratar costes y peso los diseñadores del Cactus han querido prescindir de una cortinilla para aislar el habitáculo del sol que entra por el techo panorámico. Con el fin de evitar que el interior del coche se convierta en un invernadero, el cristal cuenta con un acabado superficial que anula la radiación. La verdad es que por mucho sol que haga, no notas el calor bajo el cristal, pero hay un problema: la radiación no atraviesa el vidrio, pero se queda atrapada en él. He llegado a medir temperaturas de hasta 75 ºC, más que suficiente para quemarte la mano si lo tocas.
Motor: Citroën C4 Cactus HDi automático: mejor el manual

Debo de ser uno de los pocos apasionados por la conducción que siempre ha defendido los cambios automáticos frente a los manuales… Pero, una vez más, el ETG de 6 velocidades del grupo PSA no me convence. Su gran ventaja es que su precio es realmente ajustado, pero su utilización es incómoda y lograr que funcione correctamente exige más atención por parte del conductor que utilizar una transmisión manual. Sus reacciones llegan incluso a ponernos en algún apuro al incorporarnos a una rotonda o al iniciar un adelantamiento, situaciones en las que debemos anticiparnos y utilizar las levas del volante.
Por su parte, la mecánica HDi de 92 CV mueve con mucha solvencia el Cactus gracias a su contenido peso y a los acertados desarrollos del cambio de marchas. A poca velocidad resulta un motor algo ruidoso, pero en cuanto superamos los 80 km/h pasa inadvertido entre el rumor de la rodadura y el del aire.
El sistema start & stop tiene un buen funcionamiento, destacando la eficacia con la que el propulsor diésel vuelve a ponerse en marcha, sin vibraciones y casi de forma instantánea.
Comportamiento: Citroën C4 Cactus HDi automático: más ligero que el C3

Se agradece conducir un coche ligero hoy en día y sorprende que, a pesar de a su mayor tamaño, el C4 Cactus sea menos pesado que un C3, modelo del que deriva realmente pese a su denominación (esto da lugar a confusiones).
Gracias a este menor peso, el Cactus se mueve con suficiente agilidad, aun teniendo en cuenta la mayor altura de su centro de gravedad. Tampoco necesita unas suspensiones muy duras para ser estable, lo que lo convierte en un coche muy cómodo en zonas mal asfaltadas.
En ciudad es práctico gracias a sus airbumps (que nos evitarán más de un disgusto en los garajes) y a una buena visibilidad al ir sentados algo elevados, lo cual también facilita entrar y salir del Cactus.
En carreteras comarcales se agradece el ajustado peso de este Citroën, con unas inercias fáciles de corregir y unos frenos que no se ven sobrepasados por el trabajo.
A la hora de afrontar un viaje largo, el C4 Cactus también resulta agradable, con una buena luz de sus faros pese a no contar con bi-xenón.
Lo más destacable del comportamiento de este coche es que resulta muy sencillo de conducir para cualquiera; ofrece una buena visibilidad y una simplicidad absoluta en el manejo de los distintos sistemas disponibles.
En la pista de pruebas también demuestra las ventajas de su peso, con unas reacciones que, si bien son algo torpes, en ningún momento suponen un problema para la seguridad activa. En este apartado me ha gustado bastante más que algunos rivales, especialmente el Captur, que en la prueba de esquiva “asusta” un poco.
Es una pena que en Citroën hayan preferido instalar frenos de tambor en el eje trasero, más pesados y menos dosificables que los de disco. Este detalle hace que el ESP no funcione de la forma más correcta y alargue las distancias de frenado… un aliciente más para esperar a la llegada en pocos meses de los motores más potentes, que ya llevarán asociados mejoras en este apartado.
Equipamiento: Citroën C4 Cactus HDi automático: bien para su precio

Aunque no hay disponibles elementos que ya aparecen en algunos modelos compactos, como el asistente de cambio de carril, sensores de ángulo muerto, cámaras de visión perimétrica (sólo cuenta con la de marcha atrás, que por cierto, se ve bastante mal por la noche)… teniendo en cuenta el precio del Cactus, podemos decir que posee un buen nivel de equipamiento. Volante multifunción, control y limitador de la velocidad de crucero, navegador, climatizador automático, techo panorámico, llantas de 17 pulgadas, manos libres…no echaremos en falta nada de lo realmente importante.
La gran pantalla central en la que se incorporan los mandos de la climatización, radio y navegador da un toque “premium” a la dotación del Cactus, con una buena presentación y un manejo muy intuitivo. Sin embargo, es algo lenta en sus reacciones, evidenciando que va “algo justo” de procesador.
La unidad de pruebas cuenta con un sistema de asistencia de aparcamiento que funciona francamente bien, siendo capaz de estacionar en huecos muy ajustados.
El acabado Shine Moonlight incluye la tapicería en dos tonos: resulta muy atractiva y, en el caso de la unidad de pruebas, va a juego con el color chocolate de los airbumps.
Consumo: Citroën C4 Cactus HDi automático: bastante ahorrador

Gracias a su poco peso, el Cactus es capaz de mantener a raya los consumos, aunque sus formas no son muy eficaces a la hora de atravesar el aire. El motor HDi y la caja de 6 marchas también ponen de su parte, lo mismo que el sistema Start & Stop del grupo PSA Peugeot-Citroën, de los más eficaces del mercado.
En autovía y circulando al ritmo máximo legal, el gasto de carburante ronda los 5,4 l/100 km, una cifra que no está nada mal. Si rodamos a velocidades entre 70 y 100 km/h por carretera, la cosa baja hasta los 4,6 l/100 km.
Si nos movemos por ciudad (sin mucho tráfico, pero sí con recorridos cortos y fuertes cuestas), el ordenador de viaje arroja un valor de 6,5 l/100 km.
Rivales
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Citroen C4 Cactus 1.6e-HDi Shine Ed.Moonlight ETG6 92 |
Fiat 500L 1.6Mjt II S&S 105 |
Renault Captur 1.5dCi Intens eco2 EDC 90 |
Ford EcoSport 1.50TDCi Limited Edition 90 | |
| Precio | Desde 22.249 € |
Desde 19.900 € |
Desde 20.100 € |
Desde 19.500 € |
| Combustible | Diésel | Diésel | Diésel | Diésel |
| Cambio | 6 marchas | 6 marchas | 6 marchas | 5 marchas |
| Potencia (CV) | 92 | 105 | 90 | 90 |
| Aceleración 0-100 km/h (s) | 11,4 | 11,3 | 13,1 | 14,0 |
| Consumo Medio (l/100 km) | 3,5 | 4,5 | 3,6 | 4,6 |
| Emisiones CO2 (g/km) | 94 | 117 | 103 | 120 |
Citroen C4 Cactus 1.6e-HDi Shine Ed.Moonlight ETG6 92
Fiat 500L 1.6Mjt II S&S 105
Renault Captur 1.5dCi Intens eco2 EDC 90
Ford EcoSport 1.50TDCi Limited Edition 90 22.249 €
19.900 €
20.100 €
19.500 €
Nuestra valoración
Destacable
- Diseño con personalidad.
- Soluciones prácticas.
- Relación precio/producto.
Mejorables
- Fallos de juventud.
- Ventanillas traseras.
- Cambio ETG6.


Comentarios
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Hola Jose Luis, ¿has probado en varios servicios de Citroën o en atención al cliente? Muchas gracias por compartirlo con nosotros. Un saludo.
Tengo un Citroën C4 cactus cambio secuencial 6 velocidades y desde el primer día oigo circulando en 3,4,5 en la mayoría de los casos una sirena a mi parecer del cambio o grupo sirena que el recepcionista también percibe. pido solución y me contestan que Citroën cataloga esta anomalía de normal. Tendrán morro valla garantía calidad de fabricación y solución al problema. ya lo saben el coche puede tener buen ver pero si te surge cualquier imprevisto tiene que estar catalogado por anormal a criterio de que no te dejara tirado y tu sigue con la sirena como en los años 50 en algunos modelos ya descatalogados ENHORA BUENA CITROEN POR LA CALIDAD Y SEVICIO GARANTIA que vendáis muchos coches de bomberos 0025HZK
Hola Luis Miguel, lo de las rejillas del radiador que se cierran es casi tan viejo como el automóvil. Rolls Royce lo usa desde los años 20 del siglo pasado y Lancia lo utilizaba con frecuencia en los años 50 y 60, otra cosa es que ahora sean electrónicos en vez de con palancas y mandos termostáticos... pero de invento moderno nada de nada. La mejora es más aerodinámica que porque consiga aumentar la temperatura del motor. Los motores de los coches híbridos llevan un circuito de refrigeración para el motor de combustión y otro para el eléctrico. Gracias a unos termostatos se mantiene cerrado el paso del agua por el radiador, da lo mismo que tapes o dejes correr el aire por el radiador, porque mientras no necesita refrigeración, el agua no circula por él. Lo único que mejoran los ecoflaps es la aerodinámica en este caso. Personalmente no lo recomiendo.
Hola Ruben ,hace unos meses me he comprado un toyota prius del 2010 el coche va muy bien ,estoy contento con la compra ,mirando en diversos foros ,he leido que se pueden mejorar los consumos de este coche instalando en el radiador una especie de rejilla que se cierra o abre segun convenga que se llama ecoflaps ,no es de toyota el inventor de este sistema es un particular , como este coche es hibrido se dice que el motor es un poco frio y con los ecoflaps se consigue un mejor aprovechamiento de la gasolina . Tu sabes algo de esto ? ,te agradeceria tu opinion . Un saludo
Hola Sofía, gracias por tus palabras. En principio el Cactus me parece una buena opción para lo que planteas, salvo por el tema de "potente", 92 CV se pueden quedar un poco justos si lo cargamos a tope. Hay una versión de 110 CV que además tiene frenos traseros de disco. Hay más coches en el mercado que cumplen con tus premisas, pero todo depende del precio, el Cactus tiene una buena relación precio/producto. Si vas a esquiar con frecuencia puede interesarte un modelo como el Subaru XV con tracción total permanente, por ejemplo. Pero la factura es más elevada. Un saludo y gracias por tu consulta.